El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) publicó su informe trimestral con las tendencias climáticas que marcarán el ritmo del verano y el comienzo del otoño de 2026. Para la provincia de Corrientes, el documento anticipa una temporada donde el calor será protagonista, con altas probabilidades de superar las marcas térmicas tradicionales, aunque acompañado por un régimen de lluvias que, en principio, no presentaría anomalías extremas.
TERMÓMETRO
El pronóstico se basa en el análisis de diversos modelos de simulación del clima. Para la región del Litoral, el reporte indica que las temperaturas se comportarán dentro de la categoría «Normal o Superior a la Normal». Esto significa que es muy probable que los días sean, en promedio, más calurosos de lo que indican los registros históricos para esta época del año.
Para comprender el impacto de esta proyección, es necesario repasar cuáles son los valores considerados habituales para la capital correntina y sus alrededores. Según los registros históricos promedio del período 1991-2020, enero suele ser el mes más cálido, con una temperatura máxima promedio de 33 grados y una mínima de 21,6 grados.
La tendencia histórica muestra un leve descenso hacia febrero, donde la máxima promedio se ubica en los 32 grados y la mínima en 21,1 grados. Ya para marzo, la estadística marca el inicio de la transición al otoño, con máximas que descienden a 30,5 grados y mínimas que perforan el piso de los 20 grados, ubicándose en 19,7.
Si el pronóstico del SMN se cumple y las temperaturas se ubican en el rango «superior a la normal», los correntinos deberán prepararse para convivir frecuentemente con valores por encima de estos promedios citados, lo que podría derivar en sensaciones térmicas elevadas durante gran parte del trimestre.
AGUA
En relación a las lluvias, el panorama ofrece mayor tranquilidad. El informe ubica a Corrientes dentro de una zona de precipitaciones «Normales». Esto implica que la cantidad de agua que caerá durante estos tres meses debería ser similar a la que suele caer estadísticamente, sin sequías extremas ni excesos hídricos generalizados en el acumulado total.
En términos concretos, la «normalidad» pluviométrica para Corrientes implica un enero con un promedio de 179,5 milímetros de lluvia. Febrero suele ser un poco más seco, con un registro medio de 152,2 milímetros, mientras que marzo repunta levemente alcanzando los 155,2 milímetros.
Desde el punto de vista técnico, el organismo explica que no hay fenómenos globales fuertes (como «El Niño» o «La Niña») actuando en este momento; se transita una fase neutral. Cuando esto ocurre, el clima suele comportarse de manera estándar, con una probabilidad del 33,3 por ciento para cada escenario posible.
EVENTOS
PUNTUALES
Sin embargo, los especialistas aclaran que, aunque el promedio trimestral sea normal, esto no impide que ocurran eventos puntuales intensos. Los fenómenos de corta duración, como tormentas fuertes o cambios bruscos de temperatura, no pueden ser detectados en un pronóstico a largo plazo y dependen de la dinámica diaria de la atmósfera.
Es por ello que, a pesar de la previsión de estabilidad en las lluvias, se recomienda a la población mantenerse atenta a los pronósticos diarios. Un trimestre con lluvias normales puede incluir días de tormentas severas que generen complicaciones momentáneas en la ciudad o en el campo.
Finalmente, ante la proyección de un verano posiblemente más cálido de lo habitual, el SMN sugiere seguir de cerca el Sistema de Alerta Temprana por temperaturas extremas. Las olas de calor son eventos que pueden ocurrir independientemente del promedio general del trimestre y requieren de precauciones especiales para la salud.

