El director de Defensa Civil de la Provincia, Bruno Lovison, aseguró en la víspera que mientras la cultura de prevención mejora en el sector rural, la sequía de los «combustibles» naturales y el riesgo de incendios de interfaz en las ciudades sube.
«El panorama actual de la provincia de Corrientes presenta una dualidad marcada por la transición estacional y la inestabilidad climática. Si bien se atraviesa un periodo de relativa tranquilidad, la zona Norte -comprendida entre Empedrado, Capital y la costa del Uruguay- se mantiene como el área de mayor criticidad, con el registro constante de focos de incendio que demandan una movilización permanente de recursos», expresó el funcionario.
En este sentido, resaltó: «A pesar de algunas precipitaciones recientes, los especialistas advierten que no han sido de gran magnitud. La aceleración de la evaporación en el Interior provincial está secando el ‘combustible’ (vegetación), lo que predispone al terreno para la propagación de las llamas. A esto se suman fenómenos meteorológicos extraordinarios vinculados al cambio climático, como tormentas repentinas no registradas en los pronósticos que han sorprendido incluso en operativos de control en zonas alejadas».
«La estrategia de combate ha dado frutos en incidentes de gran escala. Recientemente, se sofocaron incendios de dimensiones considerables en las rutas 118 y 2, así como en Ibaté y Virasoro. Un caso destacado ocurrió en Garaví, donde un rayo inició un fuego en una plantación de pinos; la detección fue casi instantánea gracias al sistema de alerta temprana con cámaras y torres de vigilancia de la empresa Bosques del Plata, permitiendo una asistencia inmediata del Comando de Operaciones. La centralización de la información a través del COE (Centro de Operaciones de Emergencia) y la articulación con la Junta Provincial de Defensa Civil han permitido una mayor previsibilidad y rapidez en el envío de recursos hacia los puntos críticos», puntualizó Lovison.

