El diseño sustentable gana terreno en Corrientes y se posiciona como una alternativa a la producción industrial de moda, marcada por el consumo rápido y el descarte. Cada vez más emprendimientos locales incorporan criterios de reutilización, durabilidad y bajo impacto ambiental, acompañando una demanda social que empieza a prestar atención a los procesos, no solo al resultado final.
En este escenario, la diseñadora correntina Pamela Báez aporta su mirada desde la experiencia: trabaja con textiles recuperados, bordado artesanal y producción por encargo. Explica que el diseño sustentable «no es una tendencia, sino un modo consciente de pensar la ropa y su impacto». Según sostiene, elegir materiales ya existentes y prolongar su vida útil permite reducir desechos y promover una relación más respetuosa con el ambiente.
Una de las claves de este enfoque es el uso responsable de recursos. El descartador textil es uno de los sectores que más residuos genera a nivel global. La moldería optimizada o el rescate de telas en buen estado se convierten en herramientas fundamentales para revertir esa lógica. «Antes de producir algo nuevo, veo lo que ya existe y puede transformarse», comenta respecto a su método de trabajo.
Otro aspecto central es la mano de obra local. Muchas piezas se desarrollan mediante bordado, terminaciones a mano o técnicas artesanales que requieren tiempo y oficio. Esto suma valor al producto y genera vínculos más directos entre quien produce y quien usa la prenda. «Cuando alguien sabe cómo se hizo algo y quién lo hizo, lo cuida más», afirma.
MIRADA SOCIAL
Producción en pequeña escala, precios justos y un ritmo de trabajo que evita la sobreexigencia que caracteriza a la industria de moda rápida. En Corrientes, este movimiento aún es incipiente, pero crece gracias al interés de consumidores que eligen piezas únicas, de larga duración y con identidad local.
Además, talleres, ferias y círculos de formación comenzaron a incluir estos temas. La diseñadora sostiene que enseñar sobre materiales, tiempos de producción y procesos creativos ayuda a que más personas comprendan «lo que hay detrás» de una prenda, lo que favorece decisiones de compra más responsables.
El diseño sustentable aparece así como un campo en expansión. En Corrientes, combina identidad regional, trabajo artesanal y conciencia ambiental, y se proyecta como un camino posible para construir una moda con menos impacto y más sentido.
El proceso creativo detrás de las prendas
Detrás de cada pieza, Pamela trabaja con un método que combina intuición, memoria afectiva y una búsqueda constante de significado. Su proceso parte de observar materiales ya existentes: retazos heredados, textiles recuperados o prendas antiguas que pueden transformarse. Asegura que «las telas tienen historia», y que revalorizarlas permite crear prendas con identidad propia.
Gran parte de sus piezas requiere bordado a mano, una técnica que aprendió en su infancia y que hoy funciona como hilo conductor entre lo personal y lo profesional. Para ella, bordar implica tiempo, pausa y una forma de conexión emocional con cada proyecto. Ese trabajo artesanal se convierte en el valor diferencial: cada puntada conserva marcas humanas imposibles de replicar industrialmente.
Además de su compromiso ambiental, la diseñadora sostiene un vínculo emocional con cada pieza que crea. Dice que muchos de sus trabajos nacen a partir de historias personales de quienes encargan las prendas: retazos heredados, vestidos que quieren resignificarse o tejidos guardados durante años. Ese proceso la conecta con la memoria afectiva de los materiales y refuerza su idea de que la ropa puede transmitir algo más que estética. Trabajar desde la escucha le permite construir prendas que acompañan identidades y momentos importantes, un modo de hacer que, según define, «también es parte de la sustentabilidad, porque invita a valorar y conservar aquello que nos representa».
La sustentabilidad, en su caso, no es solo una técnica, sino una postura ética: producir a un ritmo saludable, evitar descarte y apostar por la duración. Su objetivo es que cada prenda sea única, funcional y emotiva. Desde Corrientes, busca demostrar que la moda puede dialogar con el territorio, la cultura local y el entorno sin perder belleza ni calidad.

