En adena nacional, el presidente Javier Milei anunció el envío al Congreso de un paquete de leyes que buscan transformar de raíz el sistema financiero y fiscal de la Argentina. El mandatario calificó la iniciativa como el «conjunto de reformas estructurales más importante de los últimos 91 años», con el objetivo final de convertir al país en «el país más libre del mundo».
La «estafa» del Banco Central y el fin del impuesto inflacionario
El eje central de su discurso fue la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central (Bcra), institución a la que acusó de ser una herramienta de saqueo. Según Milei, la reforma busca «poner fin con la estafa de falsificar dinero para financiar a la alta política», señalando que el «impuesto inflacionario» permite al Estado «aumentar los ingresos tributarios sin autorización del Congreso».
Para fundamentar su postura, el Presidente citó cifras históricas alarmantes: «la tasa de inflación acumulada desde la creación del Banco Central… asciende a 12 trillones 819.532.788.614.400.000%», una cifra de 20 dígitos que resume lo que denominó el robo de «la alta política». Asimismo, definió la inflación de manera tajante: «la misma es siempre y en todo lugar un fenómeno monetario generado por un exceso de oferta».
Blindaje institucional y denuncias de corrupción
La nueva normativa establece un blindaje para las autoridades del Banco Central para evitar «atropellos de la política». Milei propuso que la remoción del presidente o del directorio requiera «de dos tercios, no solo de la Cámara de Senadores, sino también de la Cámara de Diputados».
Durante su alocución, el mandatario denunció hechos de gestiones anteriores, mencionando específicamente a «la expresidente y ahora condenada por delitos de corrupción, Cristina Elizabeth Fernández de Kirchner», quien, según sus palabras, en complicidad con Mercedes Marcó del Pont, «le robaron al Banco Central 10.000 millones de dólares» en 2010 a través del Fondo del Bicentenario. Milei calificó el señoreaje como una «falsificación de dinero» que constituye una «asociación ilícita conformada por el Poder Ejecutivo, el Congreso de la Nación y la Cúpula del Banco Central».
El «Grillete Fiscal»: la política como garante del equilibrio
Una de las novedades más comentadas fue el proyecto de «grillete fiscal», una regla permanente para impedir presupuestos deficitarios. El Presidente justificó la necesidad de esta ley afirmando que «el Congreso es el gran aliado del gasto público» y que los políticos no tienen incentivos para cuidar el dinero ajeno.
El mecanismo prevé que, si se incurre en déficit y no se corrige en semanas, se activará un «shutdown» del Estado. Bajo este régimen:
- Se paralizarán actividades no esenciales y se congelarán gastos nuevos.
- «El presidente, el vicepresidente, los senadores, los diputados, los ministros, secretarios y subsecretarios no cobrarán un solo peso de sueldo» mientras dure el desequilibrio.
- Milei fue contundente: «Por primera vez en nuestra historia si la política no hace los deberes, la política pagará el costo, no lo pagará la gente».
Aclaró, sin embargo, que las partidas para jubilaciones, salud, seguridad y defensa quedarán expresamente exceptuadas de este freno de gastos.
Liberalización financiera y del mercado de seguros
El paquete se completa con reformas para «correr al Estado del medio y dejar que el ahorro fluya hacia quien quiere producir». Entre estas medidas se encuentran:
- Mercado de capitales: Se permitirá la emisión de bonos corporativos en moneda extranjera y se destrabará el financiamiento colectivo.
- Mercado de seguros: Se enviará una reforma para otorgar «libertad absoluta para que las compañías diseñen y ofrezcan productos sin autorización previa del regulador», buscando bajar costos y mejorar prestaciones.
Milei concluyó afirmando que «el déficit cero nos alejará del fruto venenoso del árbol prohibido, que es la emisión monetaria» y pidió al Congreso acompañar estas reformas para terminar con «91 años de saqueo, expropiación, impunidad y decadencia».

