Fortalecido por el triunfo legislativo de 2025, el Jefe de Estado impone su ritmo en el Congreso y logra sellar una alianza estratégica con los sectores dialoguistas para asegurar la Reforma Laboral. En esta arquitectura política, Patricia Bullrich emerge como el nexo estratégico entre Balcarce 50 y los bloques aliados, logrando un consenso que ya alcanza el 95% del articulado, según ella misma señaló.
Tras una cumbre definitoria en la Cámara alta nacional, el bloque de LLA y los sectores dialoguistas sellaron un consenso que alcanza el 95% del proyecto, al decir de la principal espada parlamentaria que posee Milei. Con la seguridad de quien ya cuenta los votos en el bolsillo, el Ejecutivo convocó a sesión para el próximo miércoles 11. El respaldo de los gobernadores y la sintonía con el radicalismo, piezas clave para una ley que el Gobierno considera «ya cocinada».
En los pasillos del Senado, el aire ha cambiado. La cautela de los primeros tiempos de gestión ha dado paso a una seguridad que roza la irreversibilidad. Este martes 3, el oficialismo nacional envió un mensaje contundente al arco político y a los mercados: la Reforma Laboral no sólo tiene fecha de desembarco en el recinto, sino que cuenta con el blindaje necesario para sortear cualquier escollo.
“Nosotros creemos que los votos están. Si no, no convocaríamos”, dijo con firmeza la líder de La Libertad Avanza (LLA) en el Congreso, Patricia Bullrich. Esa frase resumió el espíritu de un Gobierno que, fortalecido por el nuevo mapa legislativo de este 2026, ha decidido acelerar a fondo.
La cita para una batalla de peso político e institucional clave será el miércoles 11, en una sesión extraordinaria que promete marcar un antes y un después en la estructura económica del país.

CONSENSO DEL 95% Y ESTRATEGIA DE SILENCIO
La cumbre no fue un encuentro más. Allí, los principales espadas del oficialismo se sentaron a la mesa con el presidente de la bancada radical. Otra vez, el correntino Eduardo Vischi, y representantes del PRO, así como otros referentes de provincias aliadas oficiaron de nexo vital para el andamiaje del Gobierno central. El resultado fue un entendimiento técnico que las partes califican como «prácticamente cerrado».
La estrategia oficial ha sido el hermetismo táctico. Se ha decidido trabajar sobre el texto sin ventilar los cambios específicos para evitar que la ley se desgaste en una discusión por partes antes de llegar al estrado.
“El martes (10) a la mañana tiene que estar todo cocinado”, remarcaron desde el oficialismo en cuanto a la negociación. Lo que se sabe es que el consenso ha avanzado sobre las dudas originales, incorporando beneficios para las medianas empresas y buscando un equilibrio que, conforme a los gobernadores, quienes miran con lupa el impacto fiscal y la Coparticipación.
El rol de los aliados y la agenda ampliada


El oficialismo, que cuenta con 21 soldados propios en la Cámara alta, ha logrado amalgamar un bloque de voluntades que incluye a los 10 senadores de la UCR, los 3 del PRO y una periferia de partidos provinciales que responden a las urgencias de sus territorios.
Nombres como el de «Camau» Espínola (Corrientes) y Martín Goerling (Misiones) fueron parte de este tejido que hoy le permite al Gobierno soñar con el número mágico de 37 votos para la luz verde.
Pero la ambición de la Casa Rosada no se detiene en lo laboral. En las últimas horas, y ante el pedido explícito de los gobernadores mineros, ha comenzado a ganar terreno la posibilidad de incluir la reforma de la Ley de Glaciares en la misma jornada del miércoles 11. El mensaje es claro: el Gobierno se siente con el «coraje» suficiente para impulsar una agenda múltiple, apoyado en el envión de las últimas elecciones parlamentarias que le dieron aire y músculo político.
Rumbo al miércoles 11

Mientras los detalles fiscales terminan de «limarse» entre los ministros de Economía e Interior y los mandatarios provinciales, la maquinaria legislativa ya está en marcha. Con las comisiones estratégicas ya asignadas -como el caso del riojano Juan Carlos Pagotto al frente de Acuerdos-, el oficialismo ha ordenado sus filas para que no haya fisuras.
Corrientes, una vez más, vuelve a estar en el centro de la escena nacional a través de sus representantes, quienes actúan como garantes de un diálogo que, por ahora, parece haber encontrado el puerto seguro del consenso. El 11 de febrero será el día D, pero en la Rosada el clima ya es de victoria anticipada.

