La Cámara alta debatió, hasta la 1 de este jueves 12, de la ley que moderniza el sistema del trabajo, con un resultado que asomaba como un hecho consumado a favor del oficialismo. La aprobación en general se conoció cerca de la 1.30, representando un hito para el Presidente, quien logró consolidar un nuevo escenario de alianzas estratégicas con los gobernadores para destrabar el proyecto.
El respaldo clave del radicalismo, con el correntino Eduardo Vischi como articulador central, garantiza los votos necesarios para una reforma que incluye el alivio en juicios para Pymes y la preservación de fondos coparticipables para los distritos, marcando el inicio de una nueva etapa de gobernabilidad en la Argentina.
EL «POROTEO» QUE SENTENCIÓ EL RESULTADO
Más allá de la retórica encendida que se escuchó en el recinto durante varias horas, así como la dilación entre la aprobación en general y el análisis en particular de algunos articulados, la suerte de la Reforma Laboral estuvo echada antes de que se iniciara la sesión de ayer. La confirmación del acompañamiento del bloque UCR (realizado la semana pasada), liderado por el propio Vischi, terminó de inclinar la balanza de manera irreversible a favor del Gobierno nacional.

Si se repasara la aritmética del Senado, el oficialismo ha logrado construir una mayoría holgada que neutraliza cualquier intento de bloqueo por parte de Unión por la Patria:
- El “núcleo de apoyo”: a los 7 senadores propios de La Libertad Avanza, se sumó el apoyo incondicional del bloque PRO (6 bancas) y, fundamentalmente, la tracción de la UCR (13 bancas). Sólo con esta alianza legislativa, el piso de votos ya superó los 26.
- Los aliados provinciales: a este esquema se acoplaron los senadores de bloques federales (Misiones, Córdoba, Río Negro y Santa Cruz), que han negociado beneficios puntuales para sus provincias -como la restitución de Ganancias- a cambio de dar gobernabilidad.
- El aislamiento del kirchnerismo: La bancada de Unión por la Patria, si bien sigue siendo la primera minoría con 33 escaños, ha quedado aislada en su rechazo. Sin la capacidad de seducir a los radicales ni a los partidos provinciales, el «no» tuvo un techo que no alcanza para frenar alguna ley como la que se debatió.
Poder de fuego oficialista

Con este panorama, resultado de las elecciones de octubre del año pasado, en las que se puso bajo evaluación ciudadana a la primera etapa de gestión de Javier Milei, salvo un imprevisto de magnitud sísmica, las votaciones en general terminarán dándole victorias cómodas al oficialismo, superando ampliamente el quórum de 37 votos. La discusión real, como anticipó este medio, estará siempre en la votación en particular de los artículos más finos, donde Vischi y los gobernadores harán valer su peso específico.

