Un intento de robo en un asentamiento de la capital correntina dejó al descubierto algo más que un delito menor: la historia de un joven con problemas de adicción, una madre al límite y una víctima que pide ayuda para él antes que justicia.
El hecho ocurrió en el barrio Sol de Mayo. Las nietas de Griselda Obregón sorprendieron a un joven conocido en la zona como «Kevin» cuando intentaba llevarse ropa del tendal y un par de zapatillas. Al verse descubierto, el muchacho salió corriendo por los pasillos del asentamiento perseguido por los familiares. En la huida habría dejado caer su DNI —que permitió identificarlo—, algo de ropa y una pipa para consumo de estupefacientes. Durante la persecución, una nieta de Griselda de 14 años recibió una agresión física por parte del ladrón.
«Mátenle si quieren»
Cuando los vecinos fueron a confrontar a la madre del joven, identificada como Claudia, la mujer habría respondido con una frase que resume el agotamiento de años lidiando con las consecuencias de la adicción de su hijo: «Mátenle si quieren, yo ya estoy cansada de él, ya no sé más qué voy a hacer». Según los testimonios recogidos por LT7, Claudia ya habría echado al joven de su casa anteriormente por su conducta.
Griselda calculó que Kevin tendría entre 17 y 19 años y que actualmente viviría en una propiedad abandonada conocida en el barrio como «la casona», junto a otros jóvenes en situación similar.
«Es una lástima, necesita ayuda»
Pese al susto, la agresión a su nieta y el robo, Griselda cerró su relato con un pedido que sorprendió por su generosidad: «Es una lástima porque es un chico joven y necesita ayuda. Por favor que alguien haga algo por ellos porque es una cosa impresionante», dijo a LT7.
El caso refleja una problemática que los vecinos de la zona describen como recurrente: jóvenes que roban lo primero que encuentran —ropa, calzado, cualquier objeto— para intercambiarlo por drogas. Una cadena que, según quienes la padecen de cerca, no se corta con más patrullajes sino con más contención.

