La ovalada se movió con intensidad en el Nordeste. No solo por el rigor de las prácticas en el campo, sino por el intercambio de ideas que generó la visita de los referentes de la Unión Argentina de Rugby (UAR).
Al frente de este desembarco estuvo Martín Gaitán, coordinador de Conectar Rugby, quien realizó un balance «muy positivo» de una doble jornada marcada por la alta participación y el interés genuino de los clubes locales que integran la Urne.
Para Gaitán, el éxito de estos encuentros reside en la capacidad de traducir el alto rendimiento a un lenguaje cotidiano. «Lo que más me gustó fue que todos los temas que fuimos viendo y entrenando eran temas que claramente les interesaba», señaló el ex centro de Los Pumas, destacando la recepción de la región.
TEORÍA A LA PRÁCTICA: FOCO EN LA BASE
La visita no fue una charla técnica más; fue una inmersión total. Durante la primera jornada, la acción estuvo centrada en el campo con prácticas de scrum y lineout lideradas por el staff de Dogos, enfocadas en conceptos básicos y aplicables de inmediato. «Estamos convencidos de que es por ahí; generar un buen entorno para los chicos de rugby infantil y prejuvenil para que se desarrollen de la mejor forma», explicó Gaitán.
El programa no dejó aristas sin cubrir. Mientras los juveniles de M16 y M17 trabajaban en el Centro de Rugby bajo la mirada de los directores regionales y el aporte de «Coach», el aspecto mental también tuvo su lugar.
Javier Villa, psicólogo especializado en alto rendimiento y bienestar de la UAR, encabezó reuniones no solo con jugadores, sino también con padres, para explicarles cómo acompañar este inicio en el camino del rugby formativo.
EL MENSAJE: SIMPLIFICAR PARA CRECER
El cierre de la visita dejó una definición política y deportiva contundente sobre el futuro de la región. Para Gaitán, la mejora del rugby del Nordeste no depende de fórmulas mágicas, sino de la capacitación de quienes están cada sábado al costado de la cancha.

«Tenemos que ir desarrollando herramientas simples y básicas para que la persona que viene a colaborar al club -que generalmente no es entrenador de oficio- la pueda pasar bien», enfatizó el coordinador.
La lógica es clara y circular: si el entrenador disfruta y está capacitado, los chicos la pasan bien; y si los chicos se divierten, hay más chances de que se desarrollen y el nivel general de la región se eleve.
Con el foco puesto en la base y la transición al rugby juvenil, la UAR dejó en el Nordeste mucho más que conceptos técnicos; dejó una hoja de ruta para fortalecer las raíces del juego.
Fotos: Prensa Urne

