Tras el cierre de una edición histórica de la Feria del Libro, la presidenta del Instituto de Cultura de Corrientes, Lourdes Sánchez, brindó una ronda de prensa, en la que participó EL LIBERTADOR y dio precisiones sobre el impacto económico del evento, los desafíos de infraestructura y lo que asoma en la agenda provincial: el regreso del Taragüí Rock y la planificación anticipada de la Fiesta Nacional del Chamamé.
En un encuentro con la prensa, la funcionaria analizó el presente cultural de la provincia y dejó definiciones sobre su gestión al frente del organismo. A continuación, el desarrollo de la conversación.
Presidenta, con la 16ª Feria del Libro ya concluida, ¿Cuál es el balance definitivo que hacen desde el Instituto?
-El balance es altamente positivo. Fue una gran feria y creo que la elección del lugar fue clave. Tuvimos una convocatoria impresionante de más de 140.000 personas que recorrieron los stands, sin contar las más de 7.000 que se sumaron a la propuesta del Fan Fest. En lo económico, el sector editorial y librero se vio muy beneficiado: se vendieron más de 10.500 ejemplares, lo que generó un movimiento de aproximadamente 170 millones de pesos.
¿Esperaban estas cifras considerando el contexto económico nacional?
-La verdad es que nos sorprendió para bien. Uno siempre trabaja duro, pero sabemos cómo está la situación del país y a veces las expectativas son más conservadoras. Sin embargo, el mercado del libro demostró su fortaleza: aquí ganan todos, desde el que escribe hasta el que comercializa. Además, el paseo de artesanos y emprendedores también registró ventas por 40 millones de pesos, lo cual completa un círculo virtuoso muy importante.
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La locación de esta edición generó muchos comentarios. ¿Podría quedar como un espacio fijo para futuros eventos?
-El uso de ese edificio fue una idea brillante del Gobernador. Si bien en unos meses ese espacio será destinado a las oficinas de la Lotería Correntina y el Banco de Corrientes, fue un acierto que los correntinos pudieran disfrutarlo y recorrerlo durante estos 12 días. Más allá de lo edilicio, lo que nos deja aliviados es ver el interés de los chicos; el trabajo del Ministerio de Educación con su stand móvil y las más de 200 actividades que demuestran que la lectura es irreemplazable.
Pasada la feria, el pulso cultural no se detiene. ¿Qué sigue en la agenda?
-Ya estamos activando todo para la Fiesta Nacional del Chamamé. Mañana mismo tengo una reunión para empezar a trabajar con tiempo. También tenemos muchas ganas de concretar el Taragüí Rock; el Gobernador tiene la firme voluntad de hacerlo y vamos a hacer todo lo posible para que este evento recupere la fuerza que supo tener.
Sobre el Taragüí Rock, ¿hay fechas o predio definido?
-Todavía no puedo adelantar fechas ni predio, pero sí confirmar que estamos trabajando para que suceda.
Respecto a la Fiesta del Chamamé, ¿se plantean cambios en la dinámica del anfiteatro Cocomarola?
-Estamos pensando en cómo optimizar el espacio para que quepa más público o qué actividades podemos sumar hacia afuera. En cuanto a la grilla, mi intención es mantener un número de artistas que permita no terminar tan tarde, por respeto al público y a los mismos músicos. Sé que la selección de artistas siempre es un desafío, pero como digo siempre: a veces toca estar y otras no, como le pasó a Messi con los Mundiales. El objetivo es superar la edición pasada, que fue un éxito rotundo.
Se la ve muy consolidada en el cargo. ¿Cómo se siente hoy al frente del Instituto de Cultura?
-Estoy muy feliz y cómoda. Estamos afianzando un equipo de trabajo con el que me siento muy a gusto. Le pongo el corazón, el alma y todo mi tiempo a lo que hacemos porque me encanta. Hay mucho trabajo por delante, incluyendo la intensa actividad que tenemos hoy en el Teatro Vera, que está desbordando de talento con una agenda variada y mucha respuesta del público a través de las nuevas plataformas de entradas.

