Debe el lector remontarse a los primeros años de la ciudad que hoy tantos conocen. Una Corrientes naciente fundaba poco a poco sus primeras instituciones en su centro neurálgico. Las normativas de la época eran claras: Dios y el Rey en un mismo espacio, por ende, el trazado en damero era esencial.
El Cabildo, la Iglesia Matriz y la Plaza de Armas se fueron estableciendo poco a poco, coexistiendo en el que hoy se conoce como casco histórico. La sede del poder funcionaba donde actualmente lo hace la Jefatura de Policía, la plaza 25 de Mayo era entonces el epicentro, mientras que el eje religioso se situaba donde en el presente se alza la Casa de Gobierno.
CAMPO SANTO
La religión siempre tuvo gran peso en la vida de los correntinos, como también en su muerte. Pues en la época colonial las iglesias no eran solamente un lugar de culto, sino también de entierro y descanso. Hasta el siglo XIX la norma era que estas instituciones debían de tener un campo santo.
Así la Iglesia Matriz poseía el suyo, situado justo al lado. Un terreno baldío con extensión suficiente para contener el descanso eterno de los creyentes. En el cementerio exterior se ubicaba la plebe, en el interior del templo los patricios, mientras que cerca del altar era el lugar de mayor prestigio. Pues la jerarquía social seguía presente hasta en la muerte.
LA MUDANZA
Para principios de 1870 la epidemia de fiebre amarilla azotó Corrientes, logrando el colapso del cementerio. La cantidad de muertos a causa de la enfermedad, enterrados en pleno epicentro, representaba un peligro sanitario. Es así que se habilitó el cementerio San Juan Bautista, dejando sin uso los sepulcros céntricos.
Igualmente, el pasar del tiempo había hecho sus estragos en la fachada de la sede religiosa, por lo que se inició la mudanza de la Iglesia Matriz. La nueva ubicación fue definitiva, tanto así que hoy se la sigue viendo, aunque con el nombre de la iglesia Catedral. En cuanto al edificio antiguo, ubicado por calle Salta, se mantuvo abandonado durante una década hasta que comenzó su demolición definitiva.
DE LOS HUESOS A LAS LEYES
Desde su organización en 1821, la Cámara de Diputados funcionó en el antiguo edificio del Cabildo. Fue la adopción del sistema bicameral en 1889 que comenzó a evidenciar la estrechez del espacio del que disponían. Así es que el Gobierno solicitó a las cámaras la aprobación de un presupuesto de 250 mil pesos para la construcción de locales para la Legislatura. Sucesos políticos y militares acontecieron en Corrientes los siguientes años, mismos que obligaron a posponer el proyecto. Tras más de una década de parálisis, el presupuesto se ajustó, por lo que decidieron utilizar un terreno baldío de propiedad fiscal, ese mismo solar que alguna vez alojó el cementerio de la Iglesia Matriz.
El hallazgo bajo la oficina
En septiembre de 2019, la Legislatura inició obras de refacción. Precisamente, en una de las oficinas del ala Sur, surgió una sorpresa poco grata para los obreros, pero de gran valor para los historiadores.
Pozos de adobe yacían debajo del suelo de la oficina del senador provincial, Víctor Giraud. A este descubrimiento se le sumaron otras estructuras del mismo material, similares a aljibes o pozos sépticos de cinco metros de profundidad. Se procedió al análisis de los mismos según las leyes que aseguran la protección del patrimonio arqueológico y paleontológico.
Historiadores, como el doctor Enrique Eduardo Galiana, expresaron la posibilidad de que la procedencia de dichas estructuras fuera la antigua Iglesia Matriz o el mismo cementerio aledaño.
Los hallazgos se documentaron, se extrajo evidencia crítica y las obras continuaron, aunque con todas las medidas de preservación necesarias. Aun así, no se registró un comunicado oficial sobre el proceder definitivo de las estructuras, por lo que hasta el sol de hoy se mantienen las hipótesis.

