Del sábado 1 al viernes 7 se conmemora la Semana Mundial de la Lactancia Materna, una fecha que este año pone el foco en un puñado de premisas consideradas trascendentales para la promoción y protección de esta práctica.
En diálogo con EL LIBERTADOR, el director del Banco de Leche Humana del hospital materno neonatal Eloísa Torrent de Vidal, doctor Luis Azula, repasó los fundamentos de la campaña y detalló por qué la lactancia representa, además de un beneficio para la salud del bebé, un ahorro concreto para las familias y para el sistema sanitario.
«El lema de este año hace hincapié en trabajar sobre seis, siete premisas trascendentales que tienen que ver con acciones directas y efectivas en lo que respecta a la promoción y protección de la lactancia materna y el acompañamiento en las mamás y los bebés en las familias», explicó el especialista, quien remarcó que en la maternidad correntina «se cumplen todos los objetivos o las variables planteadas» en la materia, comenzando por el contacto piel a piel apenas nace el bebé y la puesta al pecho dentro de la primera hora de vida.
Según detalló: «Está comprobado en innumerables investigaciones que representan estrategias que aseguran que los bebés colocados al pecho en la primera hora de vida, y que mantienen el contacto piel a piel con su mamá, aseguran el inicio de la lactancia materna».
Uno de los ejes centrales que planteó el médico tiene que ver con el impacto directo de la leche materna sobre la salud intestinal del recién nacido. «Los bebés que reciben leche humana lo que van a hacer es generar una flora intestinal que lo va a proteger, sobre todo de la complicación más frecuente y grave en un bebé internado, que es la enterocolitis necrotizante», señaló.
También hizo referencia a la recomendación vigente de la Organización Mundial de la Salud, que establece la lactancia exclusiva hasta los seis meses, la incorporación de alimentación complementaria a partir de ese momento y la continuidad del pecho «hasta los dos años o más», aclaró.
VARIABLE
DE AHORRO
Es en ese punto donde Azula introdujo el concepto central de la nota: las llamadas variables de ahorro. «Estos bebés hacen una variable del costo sanitario, porque se va a enfermar menos, va a necesitar menor consumo de medicación, menor consumo de consultas médicas, menor uso de pañales y, obviamente, no va a necesitar fórmulas infantiles para alimentarlo, con el costo que eso representa», detalló.
El especialista aclaró, de todos modos, que las familias que optan por la fórmula «cuando no hay otro criterio» pueden hacerlo sin inconvenientes, aunque advirtió sobre una situación que observan con frecuencia en la práctica clínica: «Muchas veces vemos bebés con fórmula infantil, con biberones, que no tienen criterio médico para ser indicados y que tienen una mamá con producción láctea».
Incluso los bebés amamantados que atraviesan alguna enfermedad «evolucionan mucho más rápido en el cursado de su enfermedad», según indicó.
A partir de ello, el médico invitó a pensar el fenómeno en su conjunto: menos camas de internación ocupadas, menos antibióticos de alto costo, menor uso de oxígeno y de recursos humanos para la atención de cada bebé. «Ponele todas las variables que quieras: una familia que consume fórmula consume más agua, más energía, más gas, más electricidad», ejemplificó, para graficar cómo el ahorro que genera la lactancia materna se multiplica en distintos planos, desde el hogar hasta el sistema de salud en su conjunto.
El rol fundamental del Banco de Leche Humana
El Banco de Leche Humana del hospital materno neonatal Eloísa Torrent de Vidal «cumple un rol fundamental y representa asegurarnos la posibilidad de que los bebés prematuros reciban la mejor opción nutricional», manifestó Azula.
«En primera instancia es la leche de su propia mamá, pero cuando a veces no contamos con ella por diferentes motivos, tenemos la posibilidad de contar con leche de mamás donantes que el banco recepciona, analiza, pasteuriza y acondiciona para nutrir. No solamente cumple un rol nutricional, sino también terapéutico», continuó.
En ese sentido, agregó: «Los bebés que reciben leche humana generan una flora intestinal que los protege, sobre todo de la complicación más frecuente y grave en un neonato internado, que es la enterocolitis necrotizante. Otra cosa que es importante es contar con legislación. En Corrientes tenemos leyes que protegen la lactancia materna desde el año 2010».

