La fisonomía productiva de Ituzaingó (y de la Provincia) está a pocos meses de un cambio de paradigma. La construcción del nuevo frigorífico Tipo 1, una obra ejecutada por el Gobierno de Corrientes en articulación con el Municipio local, ha superado la barrera del 80 por ciento de ejecución. Con el financiamiento del Fondo de Desarrollo Industrial (Fodin), la planta se perfila como el eslabón que faltaba para completar el ciclo ganadero en una de las zonas más dinámicas de la provincia.
El ministro de Producción, Walter Chávez confirmó que el plazo de finalización se sitúa entre los 90 y 120 días. No se trata de un matadero más: el diseño ha sido concebido bajo estándares de Senasa para permitir no sólo el abastecimiento local y provincial, sino para escalar rápidamente al tránsito federal e internacional.

EL BÚFALO COMO PROTAGONISTA
Uno de los rasgos distintivos de esta planta es su acondicionamiento para la faena bubalina. Corrientes, que lidera el stock nacional de búfalos, adolecía de infraestructura específica para procesar esta carne que gana terreno en las góndolas premium por sus cualidades nutricionales.

“Es una gran apuesta en una cuenca bufalera muy importante. Generamos oportunidades para una actividad que ya tiene mercados consolidados”, señaló Chávez. La planta contará con corrales y mangas adaptadas especialmente para el manejo de esta especie, además de dos cámaras de frío que garantizan las 24 horas de enfriamiento exigidas por la normativa vigente.
Contexto nacional: eficiencia ante la crisis de costos

La relevancia de esta obra trasciende los límites de Ituzaingó. En un escenario nacional donde la cadena cárnica enfrenta el desafío de la suba de combustibles y la presión de los fletes, la industrialización en origen se convierte en una política de Estado necesaria.
Mientras el país discute la modernización del sistema de comercialización de carnes, Corrientes toma la delantera dotando a sus productores de una herramienta que elimina kilómetros de transporte «en pie», reduciendo el estrés animal y mejorando los rindes finales.
Con una capacidad de hasta 150 cabezas diarias, la planta de Ituzaingó se suma a la red de nodos estratégicos que buscan blindar la competitividad de la ganadería argentina frente a los mercados externos.

