Una severa crisis institucional sacude al fútbol de Santo Tomé tras la decisión unánime adoptada por los dirigentes de los clubes para desafectar a los integrantes de la asociación de árbitros local durante la etapa decisiva del torneo de Primera División. La medida, que se ejecutó de forma unilateral, implicó la contratación de jueces de la ciudad de Apóstoles, Misiones, con el objetivo de dirigir el cuadrangular final que definirá al rival de Sportivo Sarmiento en la definición anual.
Los representantes de las instituciones justificaron la sustitución al argumentar un desempeño deficiente de los réferis de la ciudad. Sin embargo, la resolución causó sorpresa e indignación, debido a que la terna local contaba con acreditaciones vigentes, capacitaciones dictadas por instructores nacionales y designaciones habituales en competencias organizadas por la Federación Correntina de Fútbol.
En lo económico, la llegada de los jueces misioneros representa una carga financiera mayor para las arcas de la institución. Mientras que el arancel por partido se fijó en 90.000 pesos por terna -suma idéntica a la que percibían los profesionales desplazados-, el presupuesto global experimentó un incremento derivado de los 50.000 pesos extra solicitados para cubrir el traslado y combustible desde la provincia vecina.
Detrás de este recambio, sectores del ambiente deportivo advierten la existencia de internas dirigenciales ligadas a la conducción del presidente de la liga, Maximiliano Silva. Fuentes del sector relacionan la sanción con un intento de represalia política contra referentes del arbitraje local que desempeñaban tareas simultáneas en la Asociación de Veteranos de Fútbol, tras una suspensión administrativa aplicada recientemente a Silva.
Asimismo, la controversia aumentó con el surgimiento de graves denuncias sobre presuntas presiones sobre los profesionales de la ciudad. Personas vinculadas a los jueces desplazados indicaron que titulares de al menos tres entidades intentaron direccionar decisiones de arbitraje dentro del campo de juego para beneficiar a ciertos equipos.
“Nosotros no somos permeables a arreglos espurios”, afirmó uno de los referís desafectados al subrayar que el rechazo a cualquier ofrecimiento irregular precipitó la marginación del grupo.
Las acusaciones expusieron la fragilidad institucional del torneo, en medio de versiones que señalaban supuestas gestiones para direccionar la consagración de determinados planteles durante el transcurso de la temporada.
Con información de Digital Santo Tomé

