El Concejo Deliberante de Corrientes entregó al arzobispo José Adolfo Larregain la declaración de Ciudadano Ilustre otorgada al padre Pablo Roldán, destacando su labor en el barrio Santa Teresita, su aporte a instituciones educativas y comunitarias y su influencia en la vida social y pastoral de la ciudad.
En un acto realizado en la sede del Arzobispado de Corrientes, un grupo de concejales entregó al arzobispo José Adolfo Larregain la declaración post mortem de Ciudadano Ilustre otorgada al presbítero Pablo Marcial Roldán Bogado. La ceremonia estuvo encabezada por el presidente del Concejo Deliberante, Marcos Amarilla, acompañado por los concejales Yamandú Barrios, Cecilia Ojeda y Gabriela Gauna, quienes participaron de la elaboración y presentación del proyecto. El encuentro reunió a autoridades municipales y representantes de la Iglesia, en un gesto conjunto que buscó reconocer la labor pastoral, social y comunitaria del sacerdote, cuya trayectoria dejó marcas significativas en diversos ámbitos de la vida barrial.
Durante el acto, también estuvieron presentes vecinos del barrio Santa Teresita, comunidad en la que el padre Roldán desarrolló gran parte de su tarea pastoral y social, y que durante décadas acompañó sus iniciativas educativas, comunitarias y espirituales. Las personas presentes destacaron la importancia de su figura para la vida cotidiana del barrio, reforzando la relación estrecha que mantuvo con sus habitantes y el impacto de su labor en la construcción de espacios de inclusión y acompañamiento.
Al recibir la distinción, monseñor Larregain expresó su agradecimiento por el reconocimiento otorgado al sacerdote y señaló que “se trata de un homenaje merecido a alguien que ha realizado tanto por la comunidad y cuyas obras siguen presentes hasta hoy”. Según afirmó, el legado del padre Roldán se sostiene en acciones concretas que trascendieron su tiempo y continúan generando impacto en la vida de muchas familias. Además, destacó que la obra pastoral del sacerdote constituye un ejemplo de continuidad, ya que múltiples espacios creados o impulsados por él siguen en funcionamiento y mantienen viva su vocación de servicio.
LEGADO PASTORAL Y SOCIAL
En su intervención, monseñor Larregain subrayó que “sus obras hablan por sí mismas y se convierten en una forma de prolongar la vida y trascender en el tiempo”. Explicó que la mirada integral del padre Roldán sobre la evangelización lo llevó a promover iniciativas que articularon la acción pastoral con la promoción humana, destacándose la creación del colegio Santa Teresita. Remarcó, además, que la institución conocida como Pain —Plan de Asistencia Integral al Niño— constituye “fruto directo de esa visión comprometida”, orientada al desarrollo educativo y social de niños y familias del barrio, acompañando necesidades que excedían lo espiritual para abarcar también lo educativo y lo comunitario.
El acto también incluyó las palabras del escribano Amarilla, quien resaltó que “desde el Concejo se valora su labor social, espiritual y pastoral, que lo convirtió en una referencia y una guía para muchas generaciones”. Subrayó que el sacerdote dejó una huella profunda en la comunidad, perceptible aún en la memoria colectiva del barrio. Amarilla destacó que la figura del padre Roldán constituye un ejemplo de servicio constante y de cercanía con los sectores más vulnerables, cualidades que fueron determinantes para la decisión de otorgarle la distinción de Ciudadano Ilustre.
Por su parte, el concejal Barrios aportó una mirada personal al señalar que conocía de cerca la impronta del sacerdote debido a la relación de su familia política con el trabajo parroquial. Explicó que la distinción surgió porque “en una ciudad profundamente católica, su figura y la de tantos sacerdotes que trabajaron incansablemente no pueden quedar en segundo plano”. Añadió que el padre Roldán “contribuyó al desarrollo del colegio, al acceso al agua, al trazado de calles, al acompañamiento del cementerio San Juan Bautista y a múltiples acciones sociales”, remarcando su cercanía con los “aguateritos”, la creación del Grupo Fraternidad y su reconocimiento popular como “un verdadero ‘cura gaucho’”.
Finalmente, monseñor Larregain concluyó que “este reconocimiento se hace extensivo a todos quienes, con su esfuerzo silencioso, han aportado a la comunidad”, recordando que los gestos sencillos, constantes y auténticos generan transformaciones perdurables.

