En el marco del cierre de la 23º edición del Council of the Americas, celebrado en el Alvear Palace Hotel, el presidente Javier Milei expuso ante un auditorio colmado de empresarios, gobernadores y funcionarios públicos. Con un discurso de fuerte tono político y macroeconómico, el mandatario defendió la efectividad del programa implementado por su administración.


Frente a lo que denominó la “pobreza analítica de gran parte de los economistas argentinos”, Milei repasó las variables de actividad económica exhibiendo cifras de expansión. Según detalló el jefe de Estado, el país acumuló una expansión superior a los 10 puntos porcentuales durante sus dos primeros años de gestión.
En esa línea, el Presidente afirmó que el consumo privado, el Producto Bruto Interno (PBI) y las exportaciones nacionales se encuentran actualmente en máximos históricos. Con estos datos bajo el brazo, fustigó a quienes cuestionan el rumbo de su gestión, acusándolos de tener «las herramientas bastante oxidadas».


De acuerdo con sus proyecciones, la economía argentina registró un crecimiento del 6 por ciento en 2024, consolidando un sendero que ya había marcado un avance del 4 por ciento el año anterior, a pesar de lo que calificó como «intento de golpe de Estado» y la sanción de leyes orientadas a quebrar el equilibrio fiscal.
LA DESACELERACIÓN DE LOS PRECIOS COMO BANDERA
El eje central de la alocución presidencial estuvo puesto en el combate contra la inflación, la cual definió como la demanda social más urgente al momento de asumir el cargo. El mandatario destacó que el índice general de precios minoristas se redujo de un 211 por ciento inicial a un 31,5 por ciento, lo que representa un retroceso del 85 por ciento.
Sin embargo, Milei puso especial énfasis en el comportamiento de los precios mayoristas, donde la tendencia a la baja se evidenció con mayor velocidad: este indicador se desplomó desde el 54 por ciento registrado al inicio del mandato hasta situarse en un 0,8 por ciento en el mes de julio. Este reordenamiento de los precios relativos se habría logrado, bajo la perspectiva presidencial, ejecutando «el ajuste más grande de la historia de la humanidad».
REFORMAS ESTRUCTURALES Y LA CONSAGRACIÓN DE LA BATALLA CULTURAL
Al hacer un balance del camino recorrido, el titular del Ejecutivo aseguró haber dado cumplimiento a la totalidad de sus promesas de campaña, orientadas originalmente a abatir la inflación y motorizar la actividad. Asimismo, ponderó las metas alcanzadas durante la segunda mitad de su administración, entre las que enumeró la consecución del déficit cero, la «inocencia fiscal», la reforma de la legislación laboral y la firma del acuerdo con la Unión Europea.
Hacia el cierre de su intervención, Milei delineó las bases conceptuales que sustentan su programa, apoyadas en la desregulación, el progreso de la tecnología, los rendimientos crecientes, la formación de capital humano, el fomento del ahorro y la apertura de los mercados comerciales. No obstante, el Presidente concluyó con una definición que trasciende lo estrictamente técnico: “La batalla no es económica, la batalla es moral”. Para el mandatario, el verdadero cimiento del progreso de largo plazo y el bienestar colectivo radica en el respeto irrestricto a los contratos, la propiedad privada, la vida y la libertad individual.

