Una multitud participó del tradicional Vía Crucis de la ciudad de Goya, en una manifestación de fe que tuvo como intención central pedir por la paz en el mundo y por las personas que atraviesan la falta de trabajo.
Presidió la procesión el vicario general de la Diócesis, presbítero Juan Carlos Mendoza, quien en representación del obispo, Adolfo Canecín -este año presente en la localidad de Perugorría-, acompañó gran parte del recorrido llevando la Cruz.
Cientos de familias y fieles de todas las edades se sumaron, recorriendo las 14 estaciones a lo largo de 34 cuadras, desde la capilla Medalla Milagrosa hasta la parroquia San José Obrero, cuya recreación estuvo a cargo de los integrantes de la Pastoral de Juventud, coordinados por Gabriela Díaz. El desplazamiento estuvo encabezado por la Cruz misionera y acompañada por la imagen de la Virgen Dolorosa, venerada en el paraje Soledad, todo en clima de oración y profunda devoción.
Con el lema: Con trabajo digno, construimos camino de paz , la comunidad elevó sus oraciones por la paz mundial, haciéndose eco de las realidades que afectan a la humanidad, y de manera particular por quienes fueron despedidos en sus trabajos por la crisis económica en el país y por quienes sufren la falta de empleo al no haber disponibilidad de fuentes laborales por no registrarse una reactivación óptima de la economía nacional e incrementarse la recesión.
Hubo una especial intención por los trabajadores de la empresa textil Alal, recientemente afectados por el cierre de la planta, situación que dejó a varias familias en una situación de pobreza.
El sacerdote Juan Carlos Mendoza en su mensaje invitó a contemplar el misterio de la Cruz como signo supremo del amor de Dios. «La Cruz no es signo de derrota ni de castigo, sino de victoria, porque en ella Cristo venció al pecado y a la muerte», y animó a los fieles a «abrazar la cruz de cada día, con la certeza de que conduce a la vida plena», recordó.
PERIMETRAL A
TRABAJADORES
Ex trabajadores de la textil no pueden acercarse al domicilio de los dueños, al mismo tiempo que denuncian que siguen sin cobrar las indemnizaciones tras los despidos y advierten que la crisis social se profundiza, informaron medios de comunicación locales y provinciales.
David González, uno de los despedidos y describió que «la situación es la misma. No cambió nada», y recordó en sus declaraciones que son 260 familias las afectadas y que muchas dependen de donaciones para subsistir.
A ese contexto desesperante se sumó una medida judicial reciente, ya que explicó que los dueños de la empresa solicitaron una restricción perimetral que ya está vigente.
«Nos establecieron una perimetral de 200 metros por 180 días para que no podamos acercarnos al domicilio», medida que alcanza a unos 12 ex trabajadores, entre ellos delegados, puntualizó.

