La decimoctava audiencia del juicio por la desaparición de Loan Danilo Peña tuvo tres testigos vinculados a las primeras horas del operativo y una resolución del tribunal que marcó la jornada: Ramón Dupuy, el abuelo del niño cuyo nombre fue usado como fachada por los imputados acusados de entorpecer la investigación, deberá declarar de manera presencial en Corrientes. La fecha se definirá una vez coordinado el viaje.
El abuelo de Lucio Dupuy vendrá a Corrientes
La resolución no es un trámite menor. Ramón Dupuy es el abuelo de Lucio Dupuy, el niño de cinco años asesinado por su padrastro en La Pampa en 2021, cuyo caso conmocionó al país y derivó en la creación de la Ley Lucio. Su nombre fue utilizado por el grupo acusado de operar en el hotel Despertar del Iberá bajo la fachada de la «Fundación Lucio Dupuy», una organización que según la fiscalía nunca tuvo aval oficial y que fue usada para manipular testigos y entorpecer la investigación.
La declaración había sido prevista de manera remota para este jueves, pero el abogado Rodolfo Baqué solicitó formalmente que Dupuy concurriera en persona. El tribunal aceptó el pedido tras verificar que tanto la fiscalía como la querella no manifestaron objeciones.
El chofer de ambulancia y el niño que habló
Ricardo Ramón Vázquez, chofer de ambulancia que participó del operativo tras conocerse la desaparición, fue el primero en declarar. Llegó al campo después de las 18 y allí encontró a Carlos Pérez, Victoria Caillava, el hijo de Laudelina y Antonio Benítez, y al comisario Walter Maciel. Contó que el hijo de Benítez y Laudelina relató que al momento de la desaparición Loan «estaba con ellos y que en un momento, el niño dijo: ‘Me voy con papá’, y se apartó del grupo».
Vázquez también describió un episodio que llamó la atención: vio a un hombre «grandote» vestido de civil que conversaba con el menor «como intentando hacer que hablara». No aportó más detalles sobre su identidad.
Sobre la falsa alarma, dijo que regresaron cerca de las 2 de la madrugada tras recibir el aviso de que Loan había aparecido. Fue su directora quien le informó que era mentira.
Su declaración derivó en un fuerte cruce cuando algunos defensores y el juez Belforte objetaron que el testigo relatara lo que oyó decir al niño. El tribunal resolvió un cuarto intermedio para dirimir la cuestión.
El prefecto que custodiaba el hotel
Gabriel Arnaldo Pinolli, agente de la Prefectura Naval, describió su rol como custodio del hotel Despertar del Iberá, señalado por la fiscalía como centro de operaciones de la banda del hotel. Su misión era impedir el acceso indiscriminado de personas —especialmente periodistas— e informar los movimientos a sus superiores. Dijo que los periodistas que ingresaron al hotel fueron autorizados por Elizabeth Cutaia, una de las imputadas, y que no notó nada extraño en su actitud. «Nosotros no teníamos ninguna orden o limitación sobre quién ingresaba o no al lugar. Solo custodiábamos la zona», aclaró.

