En las últimas horas, un allanamiento motivado por una causa de maltrato animal permitió a las autoridades el secuestro de una sorprendente cantidad de armas de fuego y municiones en un domicilio particular en la localidad de Curuzú Cuatiá.
La investigación se puso en marcha tras la denuncia de una vecina que advirtió heridas sangrantes en las patas de su gato, lesiones que resultaron compatibles con disparos de aire comprimido. Ante la sospecha de que un vecino de la calle Las Heras sería el autor de la agresión, la justicia ordenó la intervención del Médico Veterinario de la Unidad Priar, Luciano Fernández, quien confirmó el cuadro clínico del animal.

Bajo la carátula de infracción a la Ley 14.346 de Maltrato Animal, la fiscalía dispuso el registro de la vivienda señalada. En un primer momento, los uniformados incautaron una pistola de aire comprimido calibre 4.5 mm y un rifle calibre 5.5 mm con sus respectivas cajas de balines, elementos directamente relacionados con la denuncia original.
Sin embargo, la requisa continuó y del inventario de lo incautado incluyó una escopeta Rossi calibre 20 con el caño recortado (modificación prohibida por ley) y 18 cartuchos; una pistola Bersa Thunder 9mm semiautomática con 15 cartuchos; una pistola Mini Thunder Bersa 9mm, equipada con mira láser y 11 cartuchos; un revólver calibre 22 marca Galand M.R. con munición en tambor y caja; y una mira telescópica marca Tasco.
Ante la falta de papeles que acreditaran la tenencia legal de estas armas, la Fiscal Belén Arrúa ordenó el secuestro inmediato de todo el material. El propietario de la vivienda quedó a disposición de la Unidad Fiscal de Recepción y Análisis de Casos (Ufrac), mientras el arsenal fue trasladado a la dependencia policial para las pericias de rigor.
Con información Enfoque Digital

