La tranquilidad del campo correntino se vio sacudida por un hecho de «horror y terror aberrante» en la zona de La Cruz. El asesinato de un reconocido hacendado, sumado al robo de hacienda y dinero, ha puesto nuevamente en el centro del debate la vulnerabilidad del hombre de campo.
En este marco, Fernando Gianelli, presidente de la Sociedad Rural de La Cruz, dialogó con el programa La Otra Campana, que se emite simultáneamente por LT7 Radio Corrientes y LT25 Radio Guaraní, de Curuzú Cuatiá.
En amena conversación con el periodista Gustavo Adolfo Ojeda, el productor habló sobre la crítica situación que atraviesa el sector.
A continuación, el desarrollo de la entrevista.
¿Cómo ha impactado en la comunidad de La Cruz este reciente crimen y qué sensaciones predominan entre los productores?
-Estamos todos impactados porque la inseguridad ha vuelto a aparecer con fuerza. Don «Pitoy» Díaz era un hombre muy conocido en nuestra comunidad, por lo que su muerte generó un impacto muy fuerte y mucha reflexión sobre la inseguridad que vivimos. Es preocupante, sobre todo para el hombre de campo que pasa mucho tiempo solo; lo que hicieron con él y su mujer, ambas personas mayores, demuestra una inhumanidad que no tiene nombre.
Ustedes han mantenido reuniones con autoridades provinciales. ¿Cuál es el estado actual de los recursos para prevenir estos delitos?
-En enero de este año le planteamos al Gobernador y a la cúpula policial que al Priar (Policía Rural e Islas y Ambiental Rural) le hace falta equipamiento, móviles y, sobre todo, comunicación. Hasta el momento no hemos visto respuestas y siguen en las mismas condiciones. Es casi imposible que puedan acudir a los llamados porque no tienen móviles ni comunicación en los campos. Es indignante que hoy un delincuente tenga una antena Starlink y el policía tenga que estar subiendo a un molino para conseguir algo de señal. Estamos, para ser sinceros, «en bolas» en todos los sentidos.
Además de la prevención policial, hay una fuerte crítica hacia el rol del Poder Judicial. ¿Qué fallas detectan en ese ámbito?
-Las fiscalías deben ponerse a la altura de las circunstancias. Ya no se puede permitir la existencia de una «Justicia lenta», ni la frialdad de ciertos fiscales que a veces da que pensar que están «entongados» con los delincuentes. Es necesario que cambien su forma de pensar o que se modifiquen leyes que tienen años y ya no dan resultados. En casos de abigeato, por ejemplo, los allanamientos a veces demoran semanas cuando deberían ser inmediatos para ser efectivos.
Se menciona que estos hechos no son aislados, sino que responden a bandas organizadas. ¿Cómo operan estos grupos en la región?
-Así es, estas bandas se desarman y vuelven a resurgir; recordamos casos como el del famoso «Pajarito» que llegó a matar a un comisario. Los delincuentes todavía operan bajo la falsa creencia de que el productor tiene grandes sumas de efectivo en el campo tras vender hacienda, sin entender que hoy casi todo está bancarizado con cheques o transferencias. Aún así, entran, maniatan, golpean y maltratan.
Ante este escenario de desprotección, ¿cuál es el mensaje para el productor agropecuario?
-El mensaje es que no aflojen ni bajen los brazos. Las sociedades rurales estamos para apoyarlos y acompañarlos. Es fundamental que nos unamos, porque al productor a veces le cuesta acercarse a los grupos, pero solo unidos y con el diálogo abierto con la Provincia podremos resolver estas situaciones. Somos uno de los sectores que más aporta a la provincia y al país, y no podemos permitir que estas cosas vuelvan a suceder.

