Ante una multitud reunida en la plaza 9 de Julio, el prelado de la Diócesis de Goya acompañó a los hijos de la maestra rural, llamó a que la Justicia actúe sin atenuantes y envió un directo mensaje a los autores del crimen. Además, representantes laicos y docentes leyeron un duro pronunciamiento en defensa de las escuelas rurales.
Un féretro en el corazón de la ciudad bajo la llovizna
La ciudad de Esquina vive una jornada de profundo recogimiento social tras el inicio del velatorio público de Nanci Estela Godoy, la docente rural de 52 años asesinada en el departamento homónimo. En un marco de pesar generalizado, familiares, colegas del ámbito educativo y vecinos se congregaron en la plaza 9 de Julio para rendirle un emotivo homenaje de cuerpo presente.
El féretro con los restos de la maestra fue dispuesto en el paseo público central en una mañana inestable marcada por lloviznas intermitentes, extendiéndose la permanencia del cuerpo hasta las 18:00 para permitir el último adiós de la comunidad. La ceremonia se inició con la entonación del Himno Nacional Argentino y contó con la presencia del obispo de la Diócesis de Goya, Adolfo Canecín, quien acompañó de cerca a la familia de la docente en este doloroso trance. Junto al obispo, estuvieron los presbíteros: Juan Carlos Mendoza, Ariel Giménez, Miguel Galeano, Pedro Pablo Ojeda, Rubén Cattay y Josué Cañete y diáconos.

«Cuando un miembro sufre, todos sufren con él»: el consuelo a los familiares
En su mensaje a la comunidad, el obispo Canecín recurrió a las Escrituras para graficar el impacto del crimen en la sociedad correntina. «Somos un cuerpo como sociedad, como humanidad, como congregación religiosa, como iglesia. Esquina es como un cuerpo y cuando un miembro sufre, todos sufren con él», expresó el prelado ante los asistentes.
Recordando su encuentro previo con el esposo de la docente y sus hijos, el monseñor destacó el valor del consuelo espiritual frente a la pérdida: «Queremos condolernos para hacer realidad la palabra del Señor… Jesús lloró delante de la tumba de Lázaro y pone de manifiesto que entiende y conoce nuestro dolor. Nada de lo humano le es indiferente a Jesucristo». Asimismo, comparó el trágico final de la docente con el pasaje evangélico del grano de trigo: «Nancy como grano de trigo ha caído en tierra y ha participado de la muerte cruenta de Jesucristo. Que este grano de trigo no quede infecundo, que produzca muchos frutos en cada uno de nosotros».
«Nada hay oculto que no salga a la luz»: la exigencia al sistema judicial
Uno de los tramos más firmes de las palabras del obispo estuvo dirigido al desarrollo de la investigación penal. «La palabra de Dios dice: ‘Nada hay oculto que no salga a la luz’. Son palabras de Jesucristo. Pedimos al Señor que él saque a la luz a través de la institución justicia, a quien corresponde sacar a la luz estas cuestiones», aseveró Canecín.
En ese sentido, el líder religioso instó a mantener la confianza institucional a pesar de las demoras en el expediente: «A veces no es fácil porque quizás muchas veces nos hemos sentido defraudados por su lentitud, pero tenemos que creer, confiar y pedir que saque a la luz lo referido a los autores materiales y, si los hubiera, a los autores intelectuales». Y enfatizó con vehemencia: «Dios no negocia. Dios no negocia con el mal. Dios no negocia con la oscuridad. Dios no negocia con el pecado. Lo que llevó a la muerte de Nancy es la oscuridad, es el mal».





«La misericordia no es impunidad»: contundente mensaje a los agresores
Dirigiéndose de forma directa a quienes perpetraron el ataque contra la maestra rural, el obispo Canecín sostuvo que la agresión representa un ultraje a la fe misma. «Quiero pedir a quienes fueron autores o autor material: sepan que a Jesús en la persona de Nancy ustedes le hicieron esto. Sepan y rogamos para que el Señor le regale el arrepentimiento y la conversión, aunque no será suficiente para lograr reparar el daño que han hecho».
Del mismo modo, el prelado marcó una clara distinción entre el perdón cristiano y las responsabilidades penales de los imputados. «No tengamos miedo al perdón. El perdón y la misericordia no es impunidad. No es impunidad. La misericordia implica la justicia, supone la justicia. Por eso que salga a la luz y que la justicia actúe como corresponde actuar según lo tiene dictaminado», remarcó ante la multitud en la plaza.
El pronunciamiento docente y el homenaje en chamamé
Durante la mañana, referentes de laicos y docentes católicos leyeron un pronunciamiento institucional para exigir garantías laborales en el ámbito rural. «La dignidad de la persona humana, el valor de la vida y el derecho a trabajar en condiciones seguras no son negociables. Cada trabajador merece respeto y protección. No queremos que ningún trabajador tenga que salir a cumplir con su deber poniendo en riesgo su vida», señalaron en el documento.
Antes del rezo del Padre Nuestro, la comunidad escuchó un emotivo chamamé compuesto por el maestro jubilado Walter Carrizo en honor a la víctima. Las estrofas evocaron las extensas travesías a caballo de la docente para llegar a la Escuela N° 626: «Tres horas sobre el caballo para ver a su gurí, para pintar la esperanza… Que no se la trague la tierra, no lo repita la historia, que una maestra rural es el alma de nuestra gloria». La jornada continuó con muestras ininterrumpidas de afecto hacia los hijos de la maestra mientras la ciudadanía mantuvo firme el reclamo de justicia.
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