El caso de presunto femicidio seguido de suicidio que conmociona a la capital provincial suma, hora tras hora, aristas complejas y estremecedoras. Sin embargo, detrás del luctuoso escenario montado en la vivienda del Pasaje Dante casi Rolón, en el barrio Bañado Norte, emerge la figura de la víctima: Marina Rosalía Segovia, una mujer de 45 años signada por la contención social, acompañamiento espiritual a los demás y la búsqueda de resiliencia frente a contextos de vulnerabilidad.
La investigación por presunto femicidio seguido de suicidio involucra a Segovia y a Sergio Hugo Sánchez, de 36 años, y es instruida por el fiscal Casaroto. El crimen y posterior suicidio habrían ocurrido entre la noche del sábado 8 y la madrugada del domingo 9 de agosto; los cuerpos fueron hallados recién el lunes 10 de agosto al mediodía. El hecho se habría desencadenado tras una discusión violenta en la vivienda. Segovia fue hallada con un cable de cargador USB al cuello, mientras que Sánchez fue encontrado en otro ambiente ahorcado con un cable coaxil colgado de una vigueta.
Redes sociales y servicio
Un relevamiento en las plataformas digitales de Marina Segovia y los testimonios de quienes la conocían permiten dimensionar el trabajo social y afectivo que realizaba en su entorno. Sus cuentas reflejan una marcada impronta religiosa, el valor por los lazos familiares y constantes mensajes de autoayuda. Además, era reconocida por su labor comunitaria junto una iglesia local.
Madre de cuatro hijos —dos mayores de edad y dos niñas menores—, Marina utilizaba sus perfiles para brindar mensajes de superación y contención, como también consejos para crear contenido. Se definía como “Creadora de contenido UGC”. Testimonios del entorno familiar precisan que en esa labor de asistencia o en el marco de una vinculación reciente habría conocido a Sánchez, un hombre de 36 años que padecía severas adicciones y que era buscado por su propia familia.
Entre la contención social y un desenlace trágico
Los testimonios que surgieron tras el crimen contraponen dos versiones sobre la relación entre víctima y agresor. Mientras que los hijos y el hermano de Segovia ratifican que en la familia nadie conocía formalmente a Sánchez —o que se trataba de un vínculo incipiente—, allegados al agresor señalaron que convivían intermitentemente y que dos semanas atrás la mujer lo habría echado de la casa al descubrirlo consumiendo sustancias.
Los primeros informes sobre lo ocurrido señalan que el sábado 8 de agosto Marina asistió al cumpleaños de su madre junto a su hija menor, a quien posteriormente dejó al cuidado de sus abuelos paternos. Esa misma noche, Sánchez habría acudido a la vivienda de Pasaje Dante tras disputar un partido de fútbol en una iglesia evangélica.
Los peritajes indicarían una probable diferencia en la hora de deceso de ambos: el agresor habría permanecido varias horas en la finca con el cuerpo inerte de la mujer antes de quitarse la vida. El trágico cuadro fue descubierto recién el lunes al mediodía, cuando el hijo de 26 años de Marina, alarmado por la falta de respuesta a sus llamadas, forzó la puerta de ingreso.
Las pericias criminológicas y las autopsias dispuestas por la Justicia provincial buscan determinar con precisión la cronología de las últimas horas dentro de la vivienda, en una causa que enlutó a la comunidad del Bañado Norte.

