El presidente Donald Trump confirmó la captura del dictador Nicolás Maduro durante una operación relámpago ejecutada por fuerzas estadounidenses en el corazón de Caracas. Bajo una narrativa de «restablecimiento del orden», el mandatario estadounidense aseguró que su administración estará a cargo de la nación caribeña hasta que se logre una «transición importante» y el país recupere la seguridad.
La operación, calificada por Trump como «extraordinaria» y comparable en escala a movimientos tácticos de la Segunda Guerra Mundial, se ejecutó en apenas 47 segundos. El asalto tuvo lugar en una fortaleza militar fortificada en el centro de Caracas, aprovechando un apagón generalizado provocado intencionalmente por las capacidades técnicas de EE. UU..
Según el reporte oficial, no se registraron bajas militares ni pérdida de equipos estadounidenses, a pesar de que uno de los helicópteros Chinook participantes fue alcanzado por fuego venezolano. Junto a Maduro fue detenida su esposa, Cilia Flores; ambos enfrentan cargos por narcotráfico en Nueva York y Miami, y ya se encuentran bajo custodia en un trayecto marítimo hacia suelo norteamericano.
GOBIERNO DE TRANSICIÓN Y EL FACTOR PETROLERO
Estados Unidos anunció que liderará el control del país de manera directa a través de un grupo selecto de funcionarios y el apoyo de sus fuerzas militares, sin descartar la presencia de tropas en el terreno. Trump fue enfático al señalar que el régimen chavista «robó» infraestructura petrolera estadounidense, la cual será recuperada para que las grandes compañías vuelvan a invertir y generen riqueza para el pueblo venezolano.
En cuanto a las figuras políticas locales, Trump mencionó que la líder opositora María Corina Machado es «esencial» para el futuro del país, aunque lanzó una crítica inesperada al afirmar que, de momento, no cuenta con el apoyo suficiente para gobernar. Asimismo, advirtió a figuras del entorno de Maduro, como Diosdado Cabello y Delcy Rodríguez, que Estados Unidos está «listo para una segunda ola de ataques» si intentan obstaculizar el proceso.
REACCIONES Y EL RETORNO
Mientras tanto, en las calles de Caracas, el ambiente oscila entre el alivio y la cautela. Tras una madrugada de bombardeos en bases estratégicas como La Carlota y Fuerte Tiuna, los ciudadanos comienzan a salir en busca de suministros básicos bajo la sombra de columnas de humo que aún se elevan en la capital venezolana. A nivel internacional, la comunidad se divide: mientras sectores de la derecha regional celebran la caída del régimen, otros gobiernos y medios internacionales han cuestionado la legalidad de la intervención militar.

