La presentación del nuevo bloque mayoritario en la Legislatura formalizó el quiebre definitivo en Misiones. El Gobernador se quedó con la estructura, los intendentes y las principales cajas del Estado, relegando al histórico «conductor» a ocupar un lugar marginal como diputado raso tras un cuarto de siglo de hegemonía, algo que terminó de plasmarse en el recinto de la Cámara de Representantes, con su banca vacía.
03-POLITICA-5La política misionera asistió este jueves 13 a una escena que hasta hace pocos meses resultaba inimaginable. Con la reanudación de las sesiones en la Cámara de Representantes, se exhibió de manera transparente el nuevo mapa de poder de la vecina provincia: el nacimiento del bloque Movimiento por lo que Viene, con 17 diputados conducidos por Juan José Szychowski, selló la toma del control legislativo por parte del gobernador Hugo Passalacqua y consumó el repliegue definitivo de Carlos Rovira.
EXPEDITO
Lo que más impactó en los pasillos de la Rosadita y en el mundillo político misionero fue la velocidad de la sangría. Bastaron menos de tres meses para que la estructura de mando que Rovira moldeó desde 1999 -con un dominio sobre los tres poderes del Estado y los negocios provinciales sólo comparable al de Gildo Insfrán en Formosa- se desmoronara por completo.
Quien fuera considerado un «rey sin corona» e infalible en sus movimientos tácticos, evitó volver a su banca rodeado de legisladores que accedieron a sus cargos por decisión de su propio dedo, pero que hoy responden directamente al mandatario provincial.
EL COMIENZO
DEL FINAL
El quiebre terminó de madurar tras un punto de inflexión personal e institucional. A fines de 2024, una intervención quirúrgica de colon y un largo período de convalecencia transformaron la postura de Passalacqua.
El exdocente universitario regresó a la gestión con una decisión política inédita, respaldado de forma clave por su esposa, Viviana Rovira -prima hermana del propio jefe de la Renovación-, quien fue una de las primeras en blanquear en público el alejamiento de quien tildó como «exconductor».
El portazo formal sobrevino tras el desplante, cuando Rovira escuchó con frialdad el discurso inaugural de Passalacqua y se retiró sin brindarle el habitual saludo militante en la explanada del Parque Paraguayo. Días antes, el caudillo había lanzado su propio sello, Encuentro Misionero, excluyendo al Gobernador.
FULMINANTE
Ante la declaración de guerra, la respuesta de Passalacqua no fue la resignación, sino un contraataque relámpago: tres semanas después reunió en Ruiz de Montoya a 67 de los 78 intendentes de la provincia para firmar una carta de respaldo absoluto a su conducción.
Ese armado territorial en el interior profundo de Misiones constituyó la base de su estrategia. Bautizada en la intimidad del Gobierno como «la Scaloneta» por el protagonismo del intendente de San Javier, Matías Vilchez, la alianza sumó a figuras clave como Carlos «Kako» Sartori (Campo Grande) y Julio «Chun» Barreto (Montecarlo), a quienes integró a ministerios y empresas estratégicas del Estado como Energía de Misiones SA.
SIN RESTO
Paralelamente, el proyecto NEO con el que Rovira buscaba asegurar una sucesión generacional encabezada por su hijo Ramiro y dirigentes jóvenes aislados de las bases territoriales, terminó acelerando la fuga de cuadros hacia el «passalacquismo».
Aislado y con un bloque diezmado a apenas tres legisladores, Rovira ensayó en las últimas horas movimientos ambiguos, desde comunicados garantizando gobernabilidad para el Presupuesto 2027 hasta trascendidos sobre la eventual utilización de renuncias en blanco firmadas por sus exdiputados. Sin embargo, en el Ejecutivo provincial dieron la batalla por terminada.
Con el respaldo de los municipios, la lapicera de la gestión y la mayoría legislativa garantizada, Passalacqua encaró de lleno la construcción de su proyecto de reelección para 2027, en un contexto económico complejo, pero con las riendas del poder provincial bajo su propio y exclusivo control.

