En aquel entonces la sociedad se dividía en dos grupos bien marcados, los patricios y los peninsulares. Los primeros eran los patriotas que defendían la idea de un gobierno propio, los segundos, una pequeña burguesía en Corrientes que respondían a la corona española. Ambos se enfrentaban constantemente en el cabildo de la ciudad, luchando por sus ideales.
Ponciano Félix de Llano era un español peninsular, el jefe del grupo. El hombre había comprado uno de los mayores cargos en el cabildo, Regidor Perpetuo. La relevancia de este era tal que, al fallecer, el cargo podían heredarlo sus hijos y nietos. Socialmente, su tarea fue dirigir a los peninsulares y aguardar a que algo frustrara la idea de revolución de los locales.
En abril de 1811 llega ese algo que tanto esperaban. Una flotilla proveniente de Asunción del Paraguay, que aún no se había revelado de la corona española, llegó a Corrientes a someterla. Su plan no dio resultados debido a la resistencia de los patricios, sumado a la revolución en Paraguay que, al dejar de responder a España, ordenaron la retirada de la flotilla invasora.
EL OCASO DE LOS
PENINSULARES
Los realistas quedaron desarmados, algunos fueron desterrados y otros debieron pagar multas para reconstruir el cabildo. Las esperanzas de los peninsulares se vieron completamente frustradas, y ya no quedaban muchos caminos.
Este fue un golpe duro para Llano, el plan por el que tanto había aguardado se vino abajo en poco tiempo. Aunque su carácter no le permitiría rendirse tan fácil, lo describían como un hombre imponente y autoritario. Es más, vistos los decepcionantes resultados de la invasión, dejó en claro de antemano que no pretendía someterse a los patriotas.
UN GRITO FATAL
Reluciendo este mismo carácter es que llegó el día de los hechos. En la esquina del santuario de Nuestra Señora de la Merced, el señor Llano se atrevió a avivar al rey Fernando VII frente a patriotas que estaban allí presentes.
El resultado de su accionar fue trágico, los locales respondieron a sus dichos. Llano falleció ese mismo día apuñalado. Con él se acabó también el grupo de los peninsulares realistas, se fueron disolviendo hasta no dejar rastros.
Las teorías sobre quiénes fueron los asesinos son varias, es, de hecho, un tema de debate hasta el día de hoy. La versión más conocida es la que le atribuye lo sucedido a los Cazadores Correntinos que estaban presentes en ese mismo momento. Otros historiadores nombran a los hermanos Escobar, pertenecientes a una familia tan reconocida como problemática en la época.
Como toda historia, existen distintas versiones. Lo único que se puede asegurar es que, más de 200 años después del suceso, la camisa que lucía Ponciano Félix de Llano a la hora de su muerte está expuesta. Los descendientes del español donaron la camisa ensangrentada al Museo Histórico Provincial como una de las tantas piezas que conforman la historia de Corrientes.
La muerte de Llano no marcó solo el final de un hombre, sino el de todo un sector que se veía representado por él. Entre debates históricos y una verdad que quizás nunca se conozca del todo, forma parte de un pasado correntino en épocas de revolución. La camisa exhibida detrás de una vidriera no hace más que recordarnos que Corrientes arrastra consigo memorias de un ayer desbordado de pasiones, discordias y decisiones que, de cierta forma, hacen al presente que hoy todos conocen.
Ciencia y memoria: el estudio genético sobre la camisa

El Museo Histórico Teniente Gobernador Manuel Cabral de Melo y Alpoin llevó adelante en 2023 un estudio científico sobre una camisa ensangrentada atribuida a Ponciano Félix de Llano, con el objetivo de obtener material genético de la prenda. La iniciativa surgió junto a descendientes del protagonista histórico y buscó reforzar la autenticidad del objeto patrimonial conservado en la institución.
El trabajo estuvo a cargo del Laboratorio de Medicina Genómica de la Facultad de Medicina de la Unne y del Conicet, bajo la dirección de la especialista María Carla Zimmermann. El equipo realizó hisopados sobre la tela para intentar recuperar rastros biológicos pese a la antigüedad del material.
Desde el museo señalaron que el principal desafío fue la conservación de una prenda con más de 200 años, lo que implicó procedimientos cuidadosos para evitar daños. El proceso se desarrolló bajo protocolos científicos específicos para piezas históricas.
El análisis apuntó a comparar eventuales muestras de ADN con descendientes masculinos directos, con la intención de confirmar la procedencia de la camisa. La iniciativa fue considerada inédita en el ámbito local por la aplicación de herramientas genómicas al patrimonio histórico.
Las autoridades del museo valoraron el aporte del proyecto para fortalecer la preservación y la interpretación del acervo histórico de Corrientes. Con este estudio, se empezó a usar la ciencia para entender mejor la historia. Fue un gran paso para Corrientes, se demostró que también se podría investigar otros objetos antiguos usando el ADN y la tecnología.

