Walter Sabatia no es un dirigente que elija las palabras para quedar bien. Con una fuerte base en la militancia universitaria de la Facultad de Ciencias Exactas, hoy se posiciona como una de las voces más críticas dentro del Partido Justicialista (PJ) de Corrientes.
En una charla que recorre desde su reciente gira por el norte santafesino y el Chaco hasta el análisis de la «debacle» electoral en la provincia, Sabatía aseguró al programa La Otra Campana – que se emite por LT7 Radio Corrientes y LT25 Radio Guaraní, de Curuzú Cuatiá – que es tiempo de que los militantes saquen el «bastón de mariscal» para recuperar un partido que, según él, hoy sesiona por Zoom y entrega sus bancas a aliados externos.
A continuación, la interesante charla que mantuvo con el periodista Gustavo Adolfo Ojeda.
Viene de una semana intensa recorriendo Santa Fe y Chaco. ¿A qué responde esta construcción con mirada regional que está encabezando?
— Estamos conformando un equipo regional e interprovincial junto a referentes como Juanca Cayala de «Primero Chaco» y Ricardo Duarte. Estuvimos en Vera, Reconquista, Florencia y Basail, dialogando con militantes que, como nosotros, trabajan desde el llano, sin cargos públicos, pero con la convicción de reivindicar la justicia social peronista. La gente quiere ser escuchada y nosotros estamos caminando para reconstruir esa mística que se perdió.
En ese marco, se habla de un evento importante en Corrientes para este viernes 20. ¿Qué se busca con la llegada de referentes nacionales?
— Efectivamente. El viernes 20 tendremos una reunión en la Capital con referentes muy importantes del entorno del gobernador de Buenos Aires, Axel Kicillof. Ellos se interiorizaron en nuestro trabajo regional y vienen a escucharnos y a que los escuchemos. Estarán presentes compañeros de Santa Fe y Chaco, como Cisto González y Juan Cayala.Es una avanzada para empezar a discutir el peronismo que viene.
Usted es muy crítico de la conducción actual del PJ correntino. ¿Qué diagnóstico hace de la situación local comparada con otras provincias de la región?
— En Chaco, Santa Fe o Formosa, el PJ da pelea, gana o hace autocrítica cuando pierde. En Corrientes, el PJ está desaparecido. Tenemos un partido con más de 80.000 afiliados y no tenemos un senador o un diputado propio que responda a la estructura; todo está captado por el Frente Renovador. La conducción actual entregó cargos electivos a personas que no son del partido y que, apenas llegan a la banca, arman monobloques y se separan de la estructura.
¿A qué atribuye esta «ausencia» de liderazgo que menciona?
— Hay una falta de respeto hacia el afiliado. Tenemos una conducción que yo llamo «la de Loredo correntina», personificada en Ana Almirón, que dice estar en contra de Valdés pero termina votando con él. Además, el Consejo Provincial es un «fantasma»: ¡sesionan por Zoom! . ¿Dónde se vio eso en el peronismo? Antes íbamos a los congresos, se debatía, había mística. Hoy la dirigencia se esconde de la gente.
Usted mencionó que existen tres vertientes hoy en el peronismo correntino. ¿Cómo las define?
— Está el peronismo ortodoxo, donde me incluyo. Y después están los dos kirchnerismos: el «viejo y nostálgico» de Aragón y Sucuzky, que ya están en monobloques, y el «neokirchnerismo» formado por el tridente de Cristina, Máximo y Massa. Para mí, ese tridente fue el que llevó a la debacle total al peronismo en Corrientes.
También fue muy duro con la influencia de figuras de Buenos Aires en la intervención del partido. ¿Quién maneja realmente los hilos hoy?
Nos mandaron interventores que no sabían ni dónde quedaba Mocoretá. Pero el verdadero titiritero, que maneja todo desde su mansión en la costa del río Uruguay, es José Ottavis. Es un personaje que en Buenos Aires ya no querían y nos lo tiraron acá. .Muchos dirigentes locales no dan un paso sin que este «bailantero de cuarta», como le digo yo, les dé el visto bueno. Es una humillación para la militancia correntina.
Ante este panorama, ¿cree que es el momento de que la militancia tome el «bastón de mariscal» que pedía Perón?
— Siempre es el momento. Todo peronista lleva ese bastón en la mochila y hoy más que nunca hay que sacarlo para reestructurar el partido. No podemos permitir que gente que desconoce la provincia y la orgánica partidaria siga digitando nuestras derrotas. Es necesario ir a internas limpias y transparentes para que surjan conducciones genuinas que quieran el poder para transformar, y no para conformarse con dos o tres carguitos.

