El sol de este domingo empezó a calentar tímidamente una costanera que amaneció congelada, pero el corazón de los pescadores de la Peña «El Carayá» ardía de emoción mucho antes de que se colgaran las planillas oficiales.
Mientras los últimos equipos regresaban al puerto tras una noche de vigilia probando pique en el Paraná, en los estudios móviles de Radio del Guarán se vivía un momento que quedará para la historia de este Mundial de Pesca: la entrevista a Martín «Pollo» Visderpon, minutos antes de confirmarse que su equipo, el 720, era el nuevo campeón por puntos de la 49ª edición de la Fiesta Nacional del Surubí. Ahora resta conocer al ganador por pieza mayor.
No fue una entrevista más. Entre sollozos y con la voz quebrada, Martín le confesaba al periodista Alejandro que este triunfo era, ante todo, un milagro familiar.

«Se lo pedí a Dios y quería ganar con mi viejo. Era una promesa», decía mientras intentaba procesar que sus tres capturas los ponían en la cima del podio. La historia detrás del equipo es de esas que solo el río sabe tejer: Martín volvió a pescar con su padre, Silvio Miguel Visderpon (conocido por todos como Miguel), después de 11 años de distanciamiento por un viejo enojo deportivo.

«Para un viejo de 70 años como yo, lo más importante no es el premio, sino pescar con el hijo que viste nacer», comentaba Silvio emocionado al aire, abrazando a su hijo y a Bruno Federico Undebate, el tercer integrante del equipo que también cumplió su sueño tras 20 años de venir a Goya. La química del equipo santafesino de Arroyo Seco fue infalible, a pesar de que la noche fue durísima por el frío extremo y un motor que casi los deja fuera de competencia antes de empezar.

En lo estrictamente deportivo, el equipo 720 de la Peña «El Carayá» (con integrantes también de «Dorado Rabioso») logró una performance impecable con tres capturas clave: la primera de 61 cm, la segunda de 72 cm —ambas logradas por Bruno— y la estocada final, un ejemplar de 91 cm cobrado por el propio Silvio cerca de la medianoche. Con un total de 42.40 puntos, se aseguraron el primer puesto en un concurso donde, según relataron otros pescadores, «la luna cortó el pique» y obligó a usar toda la artillería de carnadas, desde morenas hasta cascarudos.
El grito de «¡Dale campeón!» que estalló a metros de la carpa de prensa no era solo por los trofeos, sino por la redención de una familia unida por la pasión del surubí.
Mientras Goya se prepara para la gran cena de premiación de esta noche y el show de El Polaco, la historia de los Visderpon y Undebate ya circula por cada peña como el ejemplo perfecto de por qué este torneo es único: porque más allá de las piezas, lo que se cobra en el río son recuerdos que duran para siempre.
La Copa ya tiene sus dueños
El «toro del río» esta vez se rindió ante la fe de un hijo y la experiencia de un padre que, a sus 70 años, solo quería una noche más de pesca compartida antes de pasarle la posta a sus nietos.
El equipo 720 ya entró en la historia grande del Mundial, y lo hizo de la mano de Radio del Guarán, que tuvo la primicia del llanto más sincero de toda la jornada.
Fuente, fotos y video: Radio del Guarán

