Ante la detección de un nuevo caso de rabia paresiante en Garruchos, departamento de Santo Tomé, el equipo de la Mesa Provincial de Zoonosis activó el protocolo de prevención para contener la enfermedad.
La rabia paresiante es una enfermedad viral que afecta principalmente a bovinos y otros herbívoros, y se transmite a través de la mordedura de murciélagos hematófagos, conocidos como vampiros. Se trata de una zoonosis, por lo que puede transmitirse a las personas, lo que le otorga relevancia tanto sanitaria como productiva.

Entre los principales signos clínicos en los animales se encuentran cambios de comportamiento, falta de coordinación, parálisis progresiva y, en casos avanzados, la muerte.
En este contexto, el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) recomendó a productores y a la población adoptar medidas preventivas para evitar la propagación del virus.
Entre ellas, se destaca la vacunación y revacunación del ganado a los 20 días posteriores a la primera dosis, y la aplicación de refuerzos anuales. También se solicita notificar de inmediato ante la presencia de animales con síntomas nerviosos y evitar el contacto directo con ejemplares sospechosos.

Asimismo, se insta a dar aviso urgente en caso de personas mordidas por murciélagos y acudir al sistema de salud, además de denunciar la presencia de posibles refugios de murciélagos hematófagos para permitir la intervención de los organismos correspondientes.
Desde los organismos sanitarios remarcaron que la detección temprana y la notificación oportuna son fundamentales para reducir el impacto de la enfermedad y resguardar tanto la sanidad animal como la salud pública.

