Un hombre fue condenado este jueves a cuatro años de prisión efectiva por estafar a un empresario ganadero en una operación de compra-venta de terneros que nunca existió. El juicio se celebró en Goya, Corrientes, y tuvo una particularidad llamativa: el acusado había huido a Italia para evitar ser juzgado y tuvo que ser traído de vuelta al país por la fuerza.
La maniobra
Todo ocurrió en diciembre de 2021. Bernardo Jesús Fernández, que se desempeñaba como comisionista —es decir, un intermediario en operaciones comerciales—, acordó con Sergio Quinteros, director de la empresa agropecuaria El Chañar Guadalupe S.A., la venta de una jaula doble de terneros de invernada.
Para darle credibilidad a la operación, Fernández envió un documento de tránsito animal que, según la acusación, estaba adulterado o directamente era falso. El papel fue suficiente para convencer a Quinteros, quien transfirió 4.300.000 pesos el 13 de diciembre de 2021 a la cuenta bancaria del acusado en el Banco Galicia.
Los animales nunca llegaron. Y cuando la víctima reclamó, Fernández alegó que el dinero nunca había sido acreditado en su cuenta. El problema para él es que ese mismo día había realizado una transferencia desde esa misma cuenta hacia otra cuenta propia en el Banco Nación.
La fuga y la extradición
Cuando el caso llegó a juicio, Fernández ya no estaba en el país. Se había trasladado a Italia y fue declarado rebelde por la Justicia. Desde allá, intentó frenar su extradición con múltiples presentaciones judiciales y cambios de abogado, pero ninguna maniobra prosperó. Incluso intentó recusar al juez que lo terminaría condenando, sin éxito.
Finalmente fue extraditado y llegó a Goya el 16 de mayo pasado, lo que permitió que el juicio oral pudiera celebrarse.
El veredicto
El juez Julio Ángel Duarte lo encontró culpable de estafa y lo condenó a cuatro años de prisión efectiva, exactamente la pena que había pedido el fiscal Guillermo Barry. La querella, que representaba a la víctima, había solicitado seis años, argumentando que Fernández era un operador experimentado en el negocio ganadero y que el daño causado había sido considerable. La defensa, por su parte, pedía solo dos años con condena condicional y arresto domiciliario.
La prisión preventiva se mantiene vigente porque el tribunal considera que el riesgo de que vuelva a fugarse es real. Los fundamentos completos de la sentencia se darán a conocer el 4 de junio.

