El levantamiento de la veda extraordinaria en aguas del río Paraná coincidió con la llegada de un cardumen nuevo de dorados, pero encendió las alarmas de las autoridades correntinas ante episodios de pesca furtiva e indiscriminada en puntos estratégicos.
En el tramo comprendido aguas arriba de Itá Ibaté, entre esa localidad e Ituzaingó -específicamente en el sector de Corateí-, se detectaron incursiones nocturnas de pescadores paraguayos que ingresaban a aguas argentinas utilizando espineles. Frente a este escenario, la Dirección de Recursos Naturales articuló operativos de contención junto a la Prefectura Naval Argentina para frenar el impacto sobre el cardumen.
Según explicó el director del área, Agustín Portela, el conflicto pone de manifiesto un debate de fondo respecto del modelo de conservación y aprovechamiento del recurso en la cuenca.
Mientras Corrientes sostiene de forma estricta la pesca deportiva con devolución obligatoria, en la orilla paraguaya prevalece la pesca comercial. Aunque la Armada de Paraguay brindó apoyo en el sector de Panchito López, el funcionario remarcó que los controles resultan insuficientes.
En ese sentido, instó a impulsar una reconversión productiva en el país vecino hacia el turismo de pesca, destacando el interés demostrado por cabañeros y prestadores de zonas como Corateí y Ayolas por integrarse a este esquema sustentable.
En paralelo, la gestión provincial enfocó sus esfuerzos en la protección del sector biológicamente más sensible. Mediante una presentación formal ante la Comisión Mixta del Río Paraná (Comip), Corrientes solicitó la aplicación efectiva de la zona de reserva que abarca tres kilómetros aguas arriba y tres kilómetros aguas abajo de la represa de Yacyretá.
La medida busca garantizar el espacio donde se concentrará el cardumen para un desove masivo, impulsado por el aumento de las temperaturas.

