La Municipalidad de Corrientes decidió avanzar en su estrategia de formación de educación vial en las aulas. Uno de los pilares de esta iniciativa es el regreso del programa “Mi Primera Licencia”. Esta propuesta, que facilita el acceso a la capacitación y al examen teórico dentro de los mismos establecimientos educativos, iniciará su cronograma el próximo lunes en el barrio Ponce.

Cinthia De Jesus, directora general de Seguridad Vial, destacó que el programa busca simplificar el trámite administrativo sin descuidar la rigurosidad de la formación. Una vez aprobado el examen teórico en la escuela, los alumnos (con la debida autorización de sus padres si son menores) son trasladados al Centro Emisor de Licencias para completar la evaluación práctica.
DIÁLOGO Y PREVENCIÓN
Este año, la novedad radica en la incorporación de un “conversatorio vial” diseñado específicamente para adolescentes de entre 13 y 16 años. Se trata de una franja etaria que, si bien aún no está habilitada para conducir, participa activamente del tránsito como peatones o pasajeros.


El ciclo comenzará el próximo miércoles en la escuela Favaloro. La intención es generar un espacio de intercambio sobre experiencias cotidianas y percepciones del riesgo. Según De Jesus, trabajar sobre las vivencias de los chicos permite generar una conciencia más real sobre las consecuencias de los siniestros viales.

Por otra parte, el próximo martes, las actividades llegarán al CDI XIII del barrio Anahí, dando inicio al programa destinado a la primera infancia. La meta de este abordaje integral es que el conocimiento de las normas y el respeto por la vida en la vía pública se conviertan en hábitos naturales desde el jardín de infantes.
CIFRAS QUE URGEN A LA ACCIÓN
La urgencia de estas políticas educativas se respalda en las estadísticas locales: el mayor porcentaje de incidentes viales afecta a personas de entre 15 y 35 años, y dentro de ese grupo, el 70 por ciento de los hechos involucra a motociclistas. Ante este escenario, la educación vial temprana se presenta no solo como una herramienta pedagógica, sino como una necesidad crítica para modificar las conductas de riesgo en las calles de la ciudad.

