Con el lema 70 años alentando la esperanza, Cáritas Argentina lanza su colecta anual en un contexto económico que, según reconocen sus propias autoridades, ya no sorprende pero tampoco deja de golpear con fuerza en los sectores más vulnerables. En Corrientes, la convocatoria fue para el fin de semana aunque la diócesis ha decidido extender el período de recepción de aportes durante todo el mes para que ningún vecino quede fuera de la posibilidad de contribuir.
Malvina Medina, directora de Cáritas Corrientes, fue la encargada de comunicar el lanzamiento y subrayar tanto la urgencia de la demanda como la solidez de la respuesta que históricamente la comunidad correntina ha brindado. La responsable institucional describió una realidad cotidiana que ya desborda los límites de la pobreza estructural: familias enteras que se acercan a primera hora de la mañana a las instalaciones de la organización en busca de un desayuno, sin que existan fondos específicos destinados a esa atención.
«Invitamos a todos los correntinos a que se puedan acercar a sus parroquias y capillas. Lo pueden hacer durante todo el mes, porque esa es la característica que tiene la diócesis de Corrientes: extendemos la colecta para aquellas personas que no puedan colaborar este fin de semana», manifestó Malvina Medina, directora de Cáritas Corrientes.
La modalidad de participación es sencilla y accesible: cualquier persona puede acercarse a la parroquia o capilla de su barrio en cualquier momento a lo largo del mes, y entregar una contribución en dinero o en especie. No existe un monto mínimo requerido, ni condición alguna que limite el aporte. La premisa institucional es contundente: todo suma, todo sirve.
Los fondos obtenidos serán canalizados hacia los más de 3.500 centros comunitarios de Cáritas distribuidos en las 67 diócesis del país, sustentando programas que abarcan desde la seguridad alimentaria hasta el mejoramiento habitacional, pasando por iniciativas de educación, inclusión laboral, atención de la primera infancia y asistencia ante catástrofes climáticas, una problemática que en el Litoral argentino reviste especial relevancia dado el ciclo recurrente de inundaciones y sequías.
Respecto al contexto, expresó: «Lamentablemente sí, parece que ya nos acostumbramos. Pero gracias a Dios nosotros resaltamos siempre la generosidad correntina. El año pasado a nivel diócesis se recaudaron 33 millones de pesos, contra 18 millones del año anterior. Nosotros decimos todos los años son un año especial, pero siempre está la generosidad de querer y poder ayudar al hermano que hoy necesita».
En la sede central de la organización, sobre calle Yrigoyen, la señal más elocuente de lo que ocurre en los barrios no llega en forma de estadísticas sino de presencias: decenas de niños y adolescentes en situación de calle que cada mañana aguardan un mate cocido o una taza de leche caliente. Sin partida presupuestaria específica, ese desayuno sale del compromiso directo de quienes trabajan como voluntarios. La Directora lo define como una iniciativa propia, nacida de la observación de la demanda y sostenida con lo que hay.
Con más de 40.000 voluntarios activos en todo el territorio nacional, Cáritas Argentina se consolida como la red solidaria de base más extendida del país. Su colecta anual no es únicamente un mecanismo de financiamiento: es también, según la propia organización, una invitación a compartir anhelos y a construir colectivamente un porvenir más justo para quienes hoy atraviesan condiciones de exclusión.
Un llamado que crece con la necesidad
La Colecta Anual de Cáritas es una acción que se repite cada año con idéntico llamado y creciente urgencia. En la diócesis de Corrientes, las cifras reflejan con claridad ese doble movimiento: mientras la pobreza se profundiza, la respuesta solidaria también se amplía.
En 2023, la recaudación en la diócesis local fue de 18 millones de pesos. Al año siguiente, la cifra ascendió a 33 millones, lo que representó un incremento del 83 por ciento en 2024; un esfuerzo sostenido gracias al trabajo de más de 40.000 voluntarios activos en todo el país.
La comparación interanual no solo muestra un aumento nominal: revela que la comunidad correntina sostuvo -e incluso intensificó- su compromiso en un período de fuerte deterioro del poder adquisitivo. Los programas financiados con estos recursos son permanentes: seguridad alimentaria, educación, primera infancia, trabajo, consumos problemáticos, vivienda e integración barrial, además de la respuesta inmediata ante emergencias, cuyos costos en una provincia de alta vulnerabilidad hídrica resultan imposibles de anticipar.
La modalidad extendida a todo el mes de junio es una decisión propia de la diócesis correntina, pensada para que la geografía social de una provincia con parajes y barrios alejados de los centros urbanos no se convierta en un obstáculo para ayudar.

