La incertidumbre que durante 19 días mantuvo en vilo a la comunidad correntina de Esquina terminó de la peor manera. Los equipos de rastrillaje encontraron sin vida a la maestra Nanci Godoy en un sector de monte tupido y difícil acceso en el paraje El Malezal. Fue primicia de EL LIBERTADOR.
Según las declaraciones de funcionarios que estuvieron en las primeras pesquisas, el cadáver estaba semisumergido en un bañado a unos 5,4 kilómetros de la estancia Curupí y a 2,5 kilómetros de la escuela rural donde residía de lunes a viernes, una zona completamente aislada y sin cobertura de telefonía celular.
Para los investigadores judiciales, la muerte de la educadora de 52 años no fue un hecho al azar, sino el resultado de un plan criminal ejecutado por al menos cuatro personas dentro de la estancia El Curupí, un predio de 12 mil hectáreas en el que funciona el establecimiento educativo.
Respecto al posible ataque sexual, el cuerpo de la víctima arrojaría pistas clave en cuanto a la posibilidad de hallarse rastros de piel o de algún otro componente genético que abra la puerta para determinar al o a los atacantes. Esto se verá recién este jueves, cuando se conozcan los resultados preliminares de la autopsia que se concretará en la Capital provincial.

LA HIPÓTESIS DEL FEMICIDIO Y DESAPARICIÓN

El expediente quedó en manos de los fiscales Javier Mosquera y María Andrea González, integrantes de la Unidad Fiscal de Investigaciones Concretas de Esquina, quienes desde un primer momento orientaron la pesquisa hacia un femicidio, aunque el Ministerio Público mantuvo el encuadre en la desaparición, lo que permitió continuar con el rastrillaje que derivó este miércoles 28 en el lamentable hallazgo.
Retomando la hipótesis de los fiscales, las miradas se posaron rápidamente sobre Ireneo Antonio Zarza, capataz de la estancia El Curupí. El hombre habitaba un puesto precario situado a apenas 150 metros del colegio donde la directora fue vista por última vez. En esa casilla, los peritos hallaron restos de prendas de vestir quemadas durante los allanamientos recientes, un elemento clave para la causa.
Desde el Ministerio Público Fiscal sostienen que existió una agresión coordinada para asesinar a la docente, ejecutada de común acuerdo y con una división de tareas que los peritos aún buscan reconstruir en detalle. Durante la audiencia en la que requirió el encierro preventivo de los sospechosos, el fiscal Mosquera advirtió que, en esta fase inicial del proceso, la Fiscalía mantiene abierta la línea investigativa de un abuso sexual previo al femicidio. Se espera que la autopsia sobre los restos hallados en el bañado aporte certezas determinantes en las próximas horas.
El recorrido previo y la desaparición

Como cada semana, Godoy completó un largo y exigente trayecto desde su domicilio particular para llegar el 6 de octubre a la Escuela N° 626, institución de la que era única docente y directora. La última señal de vida registrada fue un mensaje de audio enviado a su nuera el 7 de octubre.
En esa comunicación, la mujer relataba la falta de agua potable y el deterioro edilicio que padecía el lugar. La falta de novedades encendió la alarma en su entorno familiar, aunque el aislamiento propio del paraje demoró las sospechas iniciales.
Finalmente, uno de sus hijos radicó la denuncia formal por averiguación de paradero el 15 de octubre, lo que activó el despliegue policial y judicial en los esteros y montes de la zona.

