La previsión hidrológica sobre el río Paraná indica que las condiciones de aguas altas se extenderán durante todo el último trimestre del año. De acuerdo con el informe oficial de la Entidad Binacional Yacyretá (EBY), los modelos climáticos de referencia señalan una elevada probabilidad de mantener caudales elevados hasta diciembre de 2026 impulsados por el fenómeno El Niño. Esta coyuntura exige una atención sostenida por parte de la sociedad civil y de los gestores territoriales de Argentina y Paraguay para la planificación preventiva en las comunidades ribereñas.
El impacto del clima y la anomalía en los caudales
El volumen de agua que ingresa al embalse refleja una alteración significativa respecto a las series históricas registradas entre 1971 y 2025. Durante el mes de septiembre, los caudales afluentes se situaron un 37 por ciento por encima de la media histórica de 12.339 m³/s. La tendencia se intensificó durante el mes de octubre, alcanzando valores hasta un 92 por ciento superiores al promedio histórico mensual de 14.400 m³/s.
Esta dinámica responde a las continuas precipitaciones sobre las cuencas superiores y a los volúmenes derivados de las presas ubicadas aguas arriba. En las semanas recientes se han registrado promedios semanales de 36.400 m³/s, con picos máximos de 40.000 m³/s y proyecciones de afluencia que se mantendrán en el rango de los 32.000 a 35.000 m³/s. Asimismo, los pronósticos meteorológicos anticipan lluvias adicionales en la cuenca del río Iguazú, aguas arriba de Itaipú y en la zona de aporte directo a Yacyretá, con acumulados de entre 20 y 90 mm y máximos puntuales que podrían llegar a los 200 o 230 mm en los escenarios más lluviosos.
La respuesta operativa de las presas y la gestión del cauce
El comportamiento del río aguas abajo depende estrechamente de la articulación operacional de las centrales hidroeléctricas instaladas a lo largo de la cuenca. La descarga y regulación de los caudales en las presas del tramo superior condicionan el volumen final que llega a Yacyretá, determinando una fluctuación de los niveles hídricos que se mantiene marcadamente sobre las cotas normales.
Dado que la condición de crecida continuará durante el resto del año, las autoridades técnicas remarcaron que la gestión regional no puede limitarse a respuestas coyunturales de momento. El monitoreo constante de los aportes de las altas cuencas permite proyectar la evolución del cauce y coordinar las acciones de protección con los organismos de defensa civil de ambos países.
Emergencia en las poblaciones de Argentina y Paraguay
El impacto más crítico de este período de aguas altas se manifests en las localidades linderas al río, donde los niveles del agua han sobrepasado las marcas de seguridad. En el puerto argentino de Ituzaingó, las mediciones han alcanzado valores de entre 4,57 m y 4,68 m, superando la cota de alerta fijada en 3,50 m y el umbral de evacuación establecido en 4,00 m.
Por su parte, la localidad paraguaya de Ayolas registra marcas hidrométricas situadas entre los 5,8 m y 6,4 m. Estos niveles rebasan su cota de alerta de 4,20 m y sobrepasan la cota de inundabilidad urbana fijada en 4,50 m, manteniendo a las zonas costeras en situación de vulnerabilidad. Ante este panorama, la EBY ratificó que mantendrá la vigilancia permanente y la emisión de reportes para respaldar la toma de decisiones en el territorio.

