La reciente celebración del Día de la Madre en la Argentina, considerada tradicionalmente una de las fechas comerciales más importantes del año, concluyó como una simple jornada paliativa ante la contracción de las ventas y la pérdida de poder adquisitivo de los consumidores.
A pesar de los esfuerzos desplegados por las empresas mediante promociones y ofertas especiales, el balance inicial refleja la continuidad de un panorama crítico para el comercio, a la espera de la publicación de las cifras oficiales.
Según advirtió, en diálogo con EL LIBERTADOR, el referente mercantil Enrique Collantes, la dinámica comercial sufrió un vuelco drástico en comparación con años anteriores: «El Día de la Madre antes era un mes de venta, hoy es un día de venta. Antes vos decías, bueno, te preparabas un mes, se vendía, se hacían promociones, se hacía todo y se vendía todo el mes. Hoy es un día de venta y nada más», aseveró.
Aunque la fecha representó una mejora relativa dentro del mes, Collantes enfatizó que el volumen no logró marcar una diferencia frente a los registros de períodos pasados.
FACTORES DETRÁS
En la actualidad, el estancamiento de las ventas responde a la combinación de la suba de tarifas, el deterioro de los salarios reales y un cambio de fondo en los hábitos de consumo de la población.
«La actividad comercial en este momento, como sabe a nivel nacional y a nivel general, ha caído bastante el consumo. Pero también la gente ha cambiado el sistema de compra y de consumo», aseguró.
Collantes detalló que los incrementos constantes en servicios esenciales como luz, agua y telefonía absorben una porción cada vez mayor de los ingresos familiares. En este contexto, incluso con índices de inflación mensual en torno al 1,5 por ciento o 2 por ciento, el retraso relativo de los salarios provoca un achicamiento progresivo del presupuesto disponible para las familias.
«Hoy el empleado prácticamente de su sueldo tiene un 50 por ciento de gasto fijo. Entonces el consumo ha mermado», concluyó.

