En una época signada por la inmediatez y la fragmentación social, el asociacionismo juvenil e infanto-juvenil continúa erigiéndose como un faro de contención y formación en valores para las nuevas generaciones. Muestra de ello fue lo vivido en la tarde del pasado sábado 10, en la casa scout ubicada en José María Soto 647, donde el grupo scout Nuestra Señora del Rosario Nº 613 de Goya llevó a cabo la ceremonia formal de cambio de jefatura.
En un clima atravesado por la gratitud, el recuerdo de las experiencias compartidas y la emotividad propia de la hermandad scout, Joaquín Falero asumió como nuevo jefe de grupo, acompañado por Pilar Cardozo en el rol de subjefa. La jornada marcó la culminación del mandato de Patricio «Pato» Escudero, quien estuvo al frente de la institución entre 2020 y 2026, atravesando incluso el complejo escenario de la pandemia de Covid-19.
El acto contó con un fuerte respaldo institucional y afectivo por parte de dirigentes, educadores, familias y miembros de las distintas ramas del movimiento. Entre las presencias más destacadas estuvo la de Oreste Jorge Colonese, fundador y «alma mater» de la agrupación en 1967 (próxima a cumplir 59 años de vida comunitaria), así como también de exjefes del grupo -entre ellos Fabián Cedrolla, José Luis Paleari, Marcos González, Sabrina Montiel, Oscar Ferrero y Oscar Barrios- y antiguos dirigentes que moldearon la historia del escultismo local.
SERVICIO Y
CONTENCIÓN
Uno de los momentos de mayor carga emotiva estuvo reservado para el mensaje de despedida de Patricio Escudero. «Pato», como lo llaman afectuosamente, realizó un balance de su ciclo al frente de la agrupación y rescató el valor intrínseco del trabajo en equipo.
«Este movimiento te invita a crecer y estoy comprometido a ese crecimiento», reflexionó Escudero al repasar su trayectoria como dirigente. Remarcó que el verdadero sentido de pertenencia se forja a partir de una vocación de apertura hacia las necesidades del entorno: «Eso creo que nos hace maravillosos a los scouts: un corazón abierto a brindarnos por el otro».
Durante sus palabras, tuvo un recuerdo especial para aquellos niños que ingresaron al grupo en el año 2020, en un contexto atravesado por los protocolos sanitarios y el distanciamiento social. Destacó cómo muchos de ellos continuaron su trayectoria en las siguientes ramas del escultismo, mientras que otros tomaron rumbos distintos, pero conservando las herramientas brindadas por la ley scout, la vida en naturaleza y el voluntariado.
Como reconocimiento a su labor ininterrumpida y su entrega pedagógica durante seis años, el equipo de educadores le hizo entrega a Escudero de un cinto scout con su correspondiente hebilla distintiva. Al cerrar su alocución, el dirigente saliente dejó en claro que su vínculo con la institución trasciende los cargos: «Voy a estar ubicado en algún lugarcito siempre sirviendo».
EL VALOR DE
ACOMPAÑAR
Tras la tradicional oración del dirigente scout y el respetuoso recuerdo a quienes ya forman parte del «campamento eterno», se dio paso a las palabras de las nuevas autoridades.
Al hacer uso de la palabra, Joaquín Falero ponderó el legado dejado por la conducción saliente y subrayó que la gestión de Escudero se caracterizó por una escucha activa y la motivación constante hacia el equipo de trabajo. Con la experiencia acumulada durante tres años como educador en la Manada (sección que agrupa a niños de entre 8 y 11 años), Falero definió la impronta que buscará imprimirle a su mandato: «Por jerarquía se necesita un jefe, pero acá no me considero jefe de nadie. Sólo quiero acompañar y guiar al grupo por el camino más correcto posible».
Por su parte, la nueva subjefa, Pilar «Pili» Cardozo, expresó su emoción ante la responsabilidad asumida y remarcó la huella que el escultismo dejó en su propia construcción personal. «Me invita a seguir creciendo, a volver a incendiar un poco más este fogón», manifestó, haciendo alusión a la tradicional mística scout. Asimismo, Cardozo enfatizó que basará su gestión en la vocación de servicio, la humildad y el respeto, tomando como premisa el modelo pedagógico de Jesús para el trato con las infancias y las familias.
CUSTODIOS DE
LA JUVENTUD
La presencia de Oreste Jorge Colonese le dio un marco de continuidad histórica al recambio generacional. Quien fundara la institución hace casi seis décadas dirigió un mensaje centrado en el verdadero sujeto de derecho de la labor scout: la infancia.
«Me interesa que el grupo, los chicos de Goya, nuestros chicos, sean por y para ellos», afirmó Colonese, al tiempo que definió el rol de los adultos educadores como «guías y custodios de nuestros hermanos menores», instando a la nueva conducción a mantener intacta la fe y la esperanza en la tarea cotidiana.
MÍSTICA,
INTEGRACIÓN
Y AUTOGESTIÓN
El cierre de la jornada combinó momentos de solemnidad con camaradería. Luego de la presentación musical a cargo de Alejandro, integrante del grupo Adonai, se procedió al retiro de las banderas de ceremonia (Nacional y Scout), al arrío del pabellón y al tradicional grito de patrullas y ramas.
La actividad concluyó con una cena, ratificando que más allá de los recambios institucionales, el grupo scout de Goya continúa consolidándose como una red de contención social y un espacio clave para el desarrollo integral de la juventud.

