Los pronósticos por el fenómeno meteorológico global conocido a estas alturas como «El Súper Niño», mantienen en vilo a gobiernos y organismos nacionales e internacionales. Esto se debe no solo a la mayor posibilidad lluvias torrenciales y sus efectos en las poblaciones y la producción, sino también por la intensidad destructiva que podrían alcanzar las tormentas. Solo el fin de semana pasado, una mujer murió en el acto tras ser alcanzada por un rayo mientras circulaba en una motocicleta durante un temporal en Concepción. Su pareja, que la acompañaba sufrió lesiones graves y debió ser internado de urgencia. Este caso fatal y otro ocurrido a principios de mayo, recuerdan la importancia de seguir las recomendaciones para reducir el riesgo durante este tipo de temporales.
En el artículo El riesgo de morir a causa de un rayo, publicado por el Instituto de Ciencias de la Atmósfera y el Cambio Climático de México, dio una cifra alarmante: «A nivel mundial, se estima que los rayos causan entre seis mil y 24 mil muertes anuales, sin considerar los heridos, cuya cantidad podría ser mucho mayor. A pesar de las alarmantes cifras, estos decesos suelen pasar desapercibidos para la sociedad, principalmente porque las víctimas están dispersas en el territorio y sólo algunos casos logran captar la atención mediática».
Sobre esos datos, el organismo mexicano mencionaba también que para reducir los casos fatales y los riesgos en general para las poblaciones, respecto de estos fenómenos, es necesaria una mirada integral, pero remarcaba la educación de la comunidad para saber cómo actuar de manera preventiva.
INSTRUCTIVOS
En Argentina, el Sistema Nacional para la Gestión Integral del Riesgo que articula las acciones de todos los organismos para la reducción de riesgos, manejo y recuperación frente a emergencias y desastres, hicieron el listado de las acciones preventivas que la sociedad civil debe llevar adelante en caso de una tormenta. Estas recomendaciones son útiles tanto para quienes están al aire libre como bajo techo, e incluso en zonas urbanas, cerca de los conocidos pararrayos, de los cuales se demostró que no son cien por ciento infalibles.
Si estás al aire libre
Salí urgente del agua. No te quedes en el río, lagunas ni piletas cuando se acerca una tormenta. Alejate también de la playa; las carpas, los gazebos y los aleros no protegen de los rayos.
Alejate de metales y de estructuras altas. Los alambrados, las rejas y los postes de cableado conducen la electricidad.
No te refugies bajo un árbol. Los árboles atraen los rayos y, además, pueden caerse por efecto del viento.
No esperes a ver los relámpagos.
Si no hay un refugio seguro, agachate. Ponete en cuclillas con los pies juntos, la cabeza gacha y las manos tapándote los oídos.
Si estás en grupo, separate. De este modo, si cae un rayo, se reducirá el riesgo de afectación masiva.
Si llevás algo metálico, dejalo. Desde palos y herramientas hasta collares, pulseras o una lapicera.
Si estás bajo techo
No uses el agua de red. Evitá ducharte, lavarte las manos y lavar ropa o platos durante una tormenta eléctrica, dado que las cañerías del edificio pueden conducir la electricidad de los rayos.
No uses equipos electrónicos. Desconectá todos los artefactos eléctricos enchufados o mantenete lejos de ellos. Tampoco uses teléfonos fijos con cable (los celulares y los inalámbricos, en cambio, sí son seguros).
No te apoyes en las paredes. Tampoco te recuestes en el piso directamente. Sucede que, aunque sean de concreto, los rayos podrían viajar por los cables y las barras de metal que van por dentro del material.
Es importante tener presente que, aunque es un dato poco conocido, alrededor de un 30% de las lesiones vinculadas con los rayos y las tormentas eléctricas ocurren dentro de lugares cerrados, justamente por no tomar estas precauciones.

