El escenario del Teatro Oficial Juan de Vera volverá a recibir al Centro de Jubilados y Pensionados de la Provincia de Corrientes. Esta vez, el encuentro tendrá una forma distinta: el 21 de octubre, a las 21, sesenta bailarines llevarán a escena una obra donde la danza, la música y la poesía buscarán nombrar aquello que une al cuerpo con las emociones y al mundo visible con esa dimensión más profunda que algunos llaman espíritu.

“Los 4 Elementos y el Éter” propone un viaje en cinco escenas y veinte coreografías. Tierra, agua, aire, fuego y éter aparecen como estaciones de un recorrido simbólico que parte de la naturaleza para regresar al ser humano. La propuesta nació de una creación de la profesora Eldy Domínguez, con coordinación de Nahiara Barnechea, y reúne a cinco talleres del Centro: Danza Clásica, Danza Folklórica, Ritmos Latinos, Tango y Literatura.
“No es la primera vez que el Centro de Jubilados llega al escenario del Vera”, dijo la interventora, contadora Julia Fernández, pero aclaró que esta presentación, “sin embargo, abre una nueva puerta en ese vínculo con el histórico teatro correntino: por primera vez, una producción de estas características incorpora de manera central la poesía junto con las distintas expresiones de la danza. La palabra no aparece como un adorno, sino como otra forma del movimiento, una voz que acompaña cada elemento y amplía aquello que el cuerpo cuenta”.

La obra encuentra su inspiración en la antigua concepción filosófica de los elementos y en las ideas del médico, filósofo y alquimista suizo Paracelso. Desde allí construye una mirada propia sobre la existencia. La tierra habla del cuerpo y de la materia; el agua remite a la sangre, las emociones y la transformación; el aire evoca el aliento, el movimiento y la comunicación; el fuego representa la energía, la pasión y la fuerza interior. Por encima de todos ellos, el éter aparece como símbolo del espíritu, como ese hilo invisible capaz de reunir lo que parece separado.
El resultado propone una pregunta sencilla y enorme: qué parte de nosotros pertenece a los demás y cuánto de los otros habita en nosotros. La respuesta atraviesa toda la obra y se resume en una frase: “Todos somos uno”. Desde esa idea, la escena se transforma en un territorio de encuentro, donde los cuerpos, las edades, las historias y las distintas disciplinas artísticas forman una misma trama.
Hay otra historia que sucede detrás de las luces. Los sesenta bailarines tienen entre 21 y 82 años. Madres e hijas, matrimonios y compañeros de los talleres compartirán el escenario en una experiencia que reúne distintas generaciones y trayectorias. Cada cuerpo lleva su propia historia, pero todos encuentran un lugar dentro de una creación colectiva. Allí reside una de las mayores riquezas de la propuesta: demostrar que el arte no pregunta la edad antes de abrir una puerta.

La literatura tendrá un lugar especial. Las poesías fueron escritas por integrantes del taller de Literatura del Centro de Jubilados, a cargo de Avelino Núñez. El éter tendrá las palabras de Avelino Núñez; la tierra, las de Elsa Ayala; el aire, las de Peggy Llano; el agua, las de Cielo Llano; y el fuego, las de Blas Antonio Araujo. Cada texto establece un diálogo con la música y las coreografías, de modo que la palabra también se convierte en materia escénica.
La apertura contará con la participación especial del Ballet de Cámara Municipal, en una noche que reunirá a artistas, talleristas y participantes de distintas edades bajo una misma luz.
Para la interventora del Centro de Jubilados y Pensionados de la Provincia de Corrientes, contadora Julia Fernández, estas experiencias representan mucho más que una actividad recreativa. Son espacios para descubrir capacidades, alimentar la creatividad, construir vínculos y recuperar el placer de aprender. Los talleres funcionan como lugares donde la vida conserva su impulso creador y donde cada persona puede encontrar nuevas maneras de expresarse.
Por eso, “Los 4 Elementos y el Éter” no se limita a presentar veinte coreografías. También cuenta una historia sobre el paso del tiempo, sobre la posibilidad de comenzar algo nuevo y sobre el arte como territorio común. En el Vera, la tierra tendrá cuerpo, el agua tendrá emoción, el aire tendrá movimiento, el fuego tendrá pasión y el éter tendrá palabras.
Quizás allí, entre una coreografía y un poema, aparezca la verdadera esencia de la propuesta: recordar que nunca es tarde para crear belleza y que la vida, mientras encuentra una voz para expresarse, todavía guarda infinitas formas de bailar.
Las entradas tienen un valor de $10.000 y pueden adquirirse a través de Wee!pas.

