Durante la calurosa sesión del Consejo Directivo de la Liga Santotomeña de Fútbol, se terminó de cristalizar una decisión que al parecer venía madurando: los árbitros y jueces de línea locales quedaron completamente desafectados para conducir las acciones del cuadrangular final del Torneo Oficial de Primera División local.
De esta manera, la responsabilidad de impartir justicia en los cruces decisivos donde saldrá el rival de Sportivo Sarmiento para la súper final del año recaerá, según todos los indicios, en una colegiatura foránea proveniente de la Liga Apostoleña de Fútbol (Misiones).
La medida adoptada desplazó de plano a los integrantes de la Asociación de Árbitros de Santo Tomé, confirmando los trascendidos que circulaban con fuerza en los últimos días y abriendo un abanico de especulaciones respecto a las verdaderas razones detrás de esta determinación.
Cuestionamientos de un lado, sospechas del otro
Por un lado, fuentes dirigenciales aseguran que la decisión responde a las crecientes objeciones que la gran mayoría de las instituciones participantes venía planteando sobre el desempeño de los colegiados locales a lo largo de la fase regular. Ante este escenario de desconfianza cruzada, la alternativa de recurrir a referís misioneros apareció como un atajo para «descomprimir».
Sin embargo, en los pasillos de los clubes de la ciudad la lectura es bien distinta. Lejos de apaciguar las aguas, la decisión de otorgarle «un descanso» a la plantilla arbitral santotomeña no hizo más que alimentar las elucubraciones. Ciertos sectores no dudan en señalar que el desembarco de árbitros llegados desde Apóstoles podría terminar condicionado por la presión del entorno local, volviéndolos más permeables a eventuales «sugerencias» o favoritismos hacia un par de entidades de la ciudad marcadas como las candidatas a quedarse sí o sí con la corona del año.
Como magro consuelo ante el apartamiento en la máxima categoría, los colegiados de la ciudad llegaron a un acuerdo para continuar al frente de los cotejos correspondientes a las divisiones inferiores.
Con este clima enrarecido y bajo la mirada atenta de dirigentes, planteles e hinchadas, la Liguilla se pondrá en marcha la próxima semana con dos cruces que prometen emociones fuertes en la cancha y máxima tensión en los bancos: Villa Calma se medirá ante Carlos Gallini, mientras que Atlético Santurtún hará lo propio frente a Barcelona. La pelota rodará, pero el foco, inevitablemente, ya está puesto en el arbitraje.
Con datos y fotos de digitalsantotome.com.ar

