A raíz de una concentración excepcional de ejemplares de dorado y un notable incremento en la presión extractiva, la provincia de Corrientes implementó una veda biológica extraordinaria en un sector del río Paraná. Sin embargo, los continuos decomisos de pesca ilegal registrados en distintos puntos del cauce fluvial han puesto de manifiesto la problemática frente a la persistencia de la pesca furtiva.
La restricción oficial se formalizó mediante la Disposición 931 dictada por la Dirección de Recursos Naturales, la cual comenzó a regir el 9 de septiembre. La norma abarca el tramo comprendido entre los kilómetros 1.109 y 1.150 del río Paraná, imponiendo la prohibición total de la pesca en sus modalidades deportiva, comercial y de subsistencia. Esta protección biológica posee un carácter dinámico, ya que está diseñada para extenderse sobre los cardúmenes incluso si estos se desplazan fuera del perímetro inicial fijado, manteniendo su vigencia hasta que nuevos informes técnicos aconsejen su levantamiento.
Para combatir la inobservancia de la norma, el marco legal contempla sanciones económicas equivalentes al valor de 500 litros de combustible súper, a las que se suma la inhabilitación para realizar actividades vinculadas a los recursos naturales por un plazo mínimo de seis meses. Adicionalmente, el organismo provincial habilitó vías de contacto directo -la línea telefónica 3794-341-357 y el correo electrónico recursosnaturales [email protected] para facilitar la radicación de denuncias comunitarias.
PATRONES DE INFRACCIÓN
La prohibición llegó casi en simultáneo con intervenciones de las fuerzas de seguridad y los organismos de control que detectaron maniobras furtivas desplegadas en el río. En zona de Empedrado, se interceptó a infractores en el cauce. En ese procedimiento se secuestraron 2.900 metros de mallones de tres telas, 12 cañas de pescar y un total de 58 peces, entre los que se contabilizaron 14 dorados, 2 surubíes y 42 sábalos.
Además, en jurisdicción de Lavalle, la alerta preventiva de un residente costero permitió la intervención de la Policía Rural y la Dirección de Recursos Naturales. El operativo concluyó con la detención de tres hombres, quienes operaban sin licencia ni documentación habilitante. En su poder se hallaron siete cañas y cinco bolsas con 11 dorados, un surubí, un patí, un manguruyú, un pacú, un armado, 77 ejemplares entre bogas y sábalos, y dos alas de raya con un peso cercano a los 30 kilos.
LA POSTURA DE AMBIENTALISTAS
Frente a la constante incautación de artes de pesca y piezas de fauna íctica, el ambientalista, Luis Martínez cuestionó hace un tiempo la visión que interpreta los secuestros como un indicador positivo. Para el especialista, la recurrencia de estos episodios expone falencias estructurales en la prevención.
Sobre la situación del cauce fluvial y los criterios de gestión ambiental, Martínez había señalado: «Nuestro río Paraná no puede seguir siendo rehén de la indiferencia, la improvisación ni de intereses que privilegian el beneficio inmediato por encima de la conservación de un patrimonio que pertenece a todos».
Asimismo, enfatizó que la problemática principal no radica en el cuerpo normativo existente, sino en la aplicación efectiva de la fiscalización. «No se trata de una falta de normas, sino de ausencia de presencia, de controles reales y de sanciones que realmente se hagan cumplir. Cuando el Estado no está, otros avanzan sin límites. Las redes ilegales, la pesca sin regulación y la extracción indiscriminada se vuelven parte de una rutina que va vaciando nuestros ríos día a día», dijo.
La percepción del «éxito» y los controles efectivos
El ambientalista, Luis Martínez, además, abogó por una reorientación integral de los esfuerzos institucionales hacia la disuasión previa: «Las incautaciones no pueden ser vistas como procedimientos exitosos. Hemos naturalizado la idea de que decomisar peces o redes es un logro, cuando en realidad el verdadero éxito debería ser que estos hechos no ocurran. Lo que se necesita es prevenir la depredación, impedir la extracción ilegal de la fauna íctica del río y ejercer controles efectivos y permanentes, como corresponde».

