A través de un comunicado, las autoridades del colegio privado involucrado confirmaron la activación de protocolos. Aseguraron la intervención inmediata luego del hallazgo de más de 3.000 fotos de alumnas sin consentimiento en poder de un menor de 14 años.
Los hechos
Una situación generó preocupación entre las familias de estudiantes de una comunidad educativa capitalina, luego de que se descubrieran más de 3.000 fotos de alumnas almacenadas en el celular de un adolescente de 14 años. Las fotografías habrían sido tomadas sin el consentimiento de las víctimas, algunas habrían sido copiadas de perfiles de Instagram, mientras que otras presuntamente fueron obtenidas desde teléfonos a los que el estudiante habría accedido.
Tras conocerse la situación, las alumnas y sus familias llevaron el caso ante las autoridades del establecimiento. Según uno de los tutores, el reclamo habría sido minimizado en primera instancia, alegando la falta de pruebas necesarias para tomar medidas.
El comunicado
Recientemente, a través de un comunicado, el colegio informó a los tutores estar al tanto de lo sucedido.
Las autoridades sostuvieron que la situación habría ocurrido fuera del ámbito escolar, pero que aún así, desde un inicio tomaron las medidas correspondientes. “Se activaron los protocolos correspondientes y se trabajó de manera inmediata con los estudiantes involucrados, sus familias, el equipo directivo y el Equipo de Asesoramiento Interdisciplinario”, asegurando así la privacidad y derechos de los menores implicados en el asunto.
Se informó además que autoridades ministeriales ya están al tanto de lo ocurrido, de manera que se mantenga la transparencia en el proceder. Afirmaron así su “plena disposición para colaborar en todo lo que resulte necesario.”
La institución afirmo considerar los hechos como una oportunidad para reforzar “conversaciones fundamentales sobre la privacidad, el consentimiento, el cuidado de la imagen propia y ajena”. Charlas que estiman necesarias entre las familias y la escuela, para comprender, y trasmitir así “la responsabilidad que implica crear, guardar o compartir contenido digital”.
Finamente, recomendaron el acompañamiento y supervisión del uso de dispositivos en el hogar, y conocer las aplicaciones y contenidos a los que acceden los menores. Agregaron también la necesidad de “utilizar herramientas de control parental acordes con cada edad”.
Recalcaron que desde la institución se seguirá trabajando “con seriedad, prudencia y compromiso, evitando la exposición de los menores”, dejando como una prioridad el cuidado de todos sus estudiantes.

