La siesta de este martes tuvo una escena peculiar qué generó atención de conductores, transeúntes y efectivos de la Policía. Hubo que tener especial cuidado con un visitante particular: un gallo.
Los agentes del orden debieron improvisar un perímetro para intentar contener el andar errático del ave Fue para destacar el cuidado de los efectivos, que inmediatamente se comunicaron con el área pertinente para atrapar al gallo sin lastimarlo.
También se notó la conciencia en la gente, que priorizó la seguridad y realizó las maniobras de conducción necesarias para evitar algún desenlace indeseado.

