Patricio Sabadini, el fiscal federal que encabeza la investigación que derivó en 18 allanamientos simultáneos en Chaco y Corrientes, rompió el silencio y explicó cómo una cadena de gimnasios de lujo terminó siendo el centro de una operación de lavado de activos vinculada al narcotráfico. Cinco personas fueron detenidas y otras dos imputadas tras los procedimientos realizados en agosto de 2026.
De un arrepentido a 18 allanamientos
La investigación lleva aproximadamente un año y nació del cruce entre causas previas vinculadas al narcotráfico y la declaración de una persona en carácter de arrepentido. Los operativos fueron ejecutados por Gendarmería Nacional, con el apoyo del Departamento de Delitos Económicos y Financieros de la Policía del Chaco, además de personal especializado en análisis contable e informático.
Sabadini fue preciso sobre el rol del arrepentido: no es una prueba en sí misma sino el punto de partida para buscarla. «La figura del arrepentido es el puntapié inicial para la búsqueda de prueba. Yo no puedo ir a juicio solo con la declaración del arrepentido», señaló en declaraciones al programa La Otra Campana. A partir de ese punto, la fiscalía trabajó durante meses en trazabilidad financiera, análisis patrimonial y situación tributaria hasta reunir los elementos para pedir las medidas a la jueza federal de Resistencia, Zunilda Niremperger.
Siete gimnasios en 17 meses: la expansión que no cerraba
Entre febrero de 2025 y julio de 2026 la cadena Exen pasó de su primera sede a contar con siete sucursales en distintas localidades, incluida una en construcción en Corrientes. Para el fiscal, ese ritmo de expansión era la prueba más elocuente de la maniobra. «Resulta económicamente inviable para un negocio de estas características justificar la apertura de siete sucursales en un lapso tan acotado», sostuvo Sabadini en su requerimiento de instrucción. La maniobra desplegada por los imputados «no responde a una genuina lógica de expansión comercial, sino a una estructura de inversión acelerada y sistemática orientada a la canalización masiva de fondos de origen ilícito».
Los allanamientos se realizaron en sucursales de la cadena ubicadas en Resistencia, Barranqueras y Pampa del Infierno, en Chaco, y en el Hotel Guaraní de Corrientes, donde se proyectaba otra sede. También se allanaron domicilios particulares, concesionarios de automotores, escribanías y estudios contables vinculados con los investigados.
Un millón y medio de dólares solo en máquinas
Uno de los datos más impactantes que aportó el fiscal fue la valuación del equipamiento secuestrado. «Solamente en máquinas, tenemos una cotización a ojo de aproximadamente un millón y medio de dólares. Ahí no está incluida la cuestión estética, los gimnasios, los insumos para el armado de alguna que otra cancha de pádel de última generación», detalló Sabadini.
El contraste entre ese patrimonio y la documentación disponible es uno de los ejes centrales. «Tenemos que hay un margen de inyección inicial que no se entiende de dónde aparece», dijo. También mencionó la omisión de actividades ante el organismo tributario, entre ellas minería de criptomonedas y operaciones con activos digitales. En los allanamientos incluso hallaron equipos para minar criptomonedas.
Lavado, narcotráfico y una concesionaria en la mira
La carátula principal es lavado de dinero agravado por la habitualidad, aunque no todos los imputados responden al mismo cargo. La causa arrancó con la denuncia de un arrepentido que vinculó a un grupo familiar con una concesionaria de autos y con una organización narcocriminal investigada en otra causa por narcotráfico, lavado de activos y tenencia ilegal de armas. Sobre la concesionaria, Sabadini fue escueto pero directo: «Algunos de los acusados tienen una actividad que es la venta de automóviles. Encontramos ahí una vinculación con esta cuestión que oportunamente se sabrá».
«Era inevitable el estrépito»
Sabadini reconoció que el operativo generó un impacto mediático previsible dado el perfil de los gimnasios investigados. «Todo el tejido social, teniendo en cuenta el monto de la cuota, se manejaba en un sector de clase media alta. Hemos visto personas con miles de seguidores subiendo fotos en los espejos de los gimnasios. Era inevitable que esto ocasionara un estrépito», dijo. Y descartó que las críticas —incluso las que describió como «operaciones» previas a su asunción como fiscal general— hayan influido en la decisión de avanzar. «Mi Norte es que esta investigación salga bien», cerró.
Al momento de la entrevista, dos personas con pedido de captura permanecían prófugas. La investigación continúa con pericias pendientes y pedidos de informes a organismos nacionales. «El camino es largo. En esto hay que tener paciencia», advirtió el fiscal.

