El trabajo de formación en las divisiones inferiores del Club Atlético Boca Unidos ha vuelto a demostrar su vigencia con un logro excepcional: la consagración simultánea de sus categorías Sub 11, Sub 13 y Sub 15. En las dos primeras superó a Deportivo Empedrado en el juego definitorio y en el Sub 15 derrotó con tiros penales a Mandiyú.
Este triple campeonato no es producto del azar, sino de lo que el cuerpo técnico define como un «trabajo arduo» que involucra tanto a los coordinadores como a las familias de los deportistas.
CARÁCTER DE LOS CAMPEONES
La obtención de los títulos no estuvo exenta de dificultades. Uno de los técnicos, José Moreira señaló que las definiciones en las categorías Sub 11 y Sub 13 fueron sumamente exigentes debido al alto nivel de los rivales.
En el campo de juego, los chicos supieron responder con «actitud y carácter», tal como describió Joaquín Delvaux (jugador que es seguido muy de cerca por River Plate), referente de la Sub 13, quien logró dar vuelta un partido decisivo tras años de formación en el club.

Por su parte, los más pequeños de la Sub 11 celebraron la conquista tras una impresionante seguidilla de cuatro finales disputadas, mientras que los juveniles de la Sub 15 destacaron la continuidad del éxito institucional, sumando su tercer título con la camiseta aurirroja.
EL MANUAL DE ESTILO
Detrás de las vueltas olímpicas existe una planificación rigurosa que los chicos cumplen de lunes a viernes, con una hora diaria de entrenamiento específico. La rutina está diseñada minuciosamente:
Lunes y martes: Enfoque en la preparación física de base y circuitos de coordinación sin pelota.
Miércoles y jueves: Incorporación de la pelota, trabajos tácticos y práctica formal de fútbol.
Viernes: Definición del esquema táctico y jugadas de definición para el fin de semana.
FORMAR PERSONAS ANTES QUE FUTBOLISTAS
Más allá de la táctica, el club pone un fuerte énfasis en el aspecto humano. El profesor Eduardo Tedesco destacó que la clave reside en transmitir valores de disciplina y enseñar que el «ego» debe estar siempre en función del equipo.
Los mismos jugadores reconocen este ambiente de contención, valorando el buen trato de sus profesores y el apoyo constante de sus padres, quienes cumplen un rol fundamental de consejeros fuera de los límites de la cancha.
Como cierre de esta filosofía de trabajo, el cuerpo técnico es contundente sobre el norte de la institución: la prioridad absoluta es «formar personas, no campeones», entendiendo el deporte como una herramienta para alcanzar la mejor versión de cada individuo a través del esfuerzo.

