En una húmeda mañana, y con el pronóstico indicando tormentas, el viceintendente de la ciudad de Corrientes, Ariel Báez, detalla a EL LIBERTADOR diversas iniciativas gubernamentales enfocadas en mejorar la seguridad ciudadana y la infraestructura urbana.
Una de las medidas principales es la colaboración con el Rotary Club para instalar desfibriladores en la Costanera, transformándola en una zona cardioprotegida mediante tecnología y capacitación. Asimismo, el referente de Cico abordó la preparación de la Capital ante el fenómeno climático de El Niño, destacando el mantenimiento de desagües y canales pluviales.
A continuación, el desarrollo de la entrevista.
Recientemente se ha avanzado en un convenio con el Rotary Club para el proyecto de «Ciudad Cardioprotegida». ¿Cuál es el objetivo primordial de esta iniciativa para la capital?
— El objetivo principal es seguir tendiendo puentes desde la gestión encabezada por Eduardo Tassano con las distintas instituciones ligadas al servicio y la solidaridad. En este caso, el Rotary Club Corrientes Sur, con financiación del Rotary Internacional, ha tenido esta iniciativa en un trabajo conjunto con la municipalidad para priorizar la salud y la vida de los correntinos. Buscamos que tanto el Estado como estas asociaciones civiles logren objetivos que están por encima de todo, que es la seguridad de las personas.
En términos prácticos para el vecino y el turista que recorre la Costanera, ¿cómo se implementará este sistema de emergencia?
— Se van a establecer desfibriladores cada 200 o 250 metros a lo largo de los 4 kilómetros de nuestra Costanera. Pero no es solo instalar el equipo; la clave es generar concientización, capacitaciones y conocimiento en los ciudadanos para que cuenten con las herramientas necesarias ante una emergencia cardiovascular. Esos primeros minutos son fundamentales y generan la diferencia entre la vida y la muerte. Hoy la Costanera es un punto de encuentro para correntinos y turistas de todo el mundo durante todo el año, por lo que es vital priorizar la salud de quienes nos visitan.
Respecto a la infraestructura y la llegada del fenómeno de «El Niño», ¿qué evaluación hace de las últimas lluvias y qué tareas preventivas están ejecutando?
— Si bien las últimas lluvias no fueron tan fuertes como lo que se espera, nos estamos preparando con reuniones constantes ante este fenómeno. Estamos trabajando intensamente en los desagües pluviales, en el Canal 5 y en el entubado del arroyo Pirayuí, que es el que descarga toda la zona de «La Olla» y diversos barrios. También estamos atentos a la crecida del río Uruguay y del Paraná, utilizando camiones desobstructores para que el sistema de drenaje funcione correctamente.
DESAFÍO
El mantenimiento de la limpieza urbana parece ser un desafío constante, especialmente ante las lluvias. ¿Cómo se está abordando la problemática de los basurales y el comportamiento ciudadano?
— Es un tema cultural y educativo. Como ciudadanos debemos ser conscientes de cumplir con los horarios y no formar minibasurales. Hoy la ciudad cuenta con tres centros de transferencia —en los barrios Pirayuí, Sapucay e Hipódromo— donde la municipalidad se hace cargo de llevar los residuos a su disposición final. Recientemente realizamos una limpieza integral en el barrio Hipódromo e instalamos más cámaras de seguridad, pero es vital que el correntino entienda que esta es una responsabilidad de todos los días para evitar que la basura obstruya los desagües durante tormentas fuertes.
¿Este modelo de gestión mixta entre el Estado y los privados se extenderá a otras áreas de la ciudad?
— Esa es la instrucción que nos ha dado el intendente: avanzar en tender puentes entre el Estado y las instituciones para lograr lo mejor para los correntinos. Seguiremos trabajando con asociaciones civiles en proyectos vinculados al bien común y la salud pública.

