El jefe de Gabinete, Diego Santilli, insistió en su pedido para que la vicepresidenta Victoria Villarruel «dé un paso al costado» si no comparte las decisiones del presidente Javier Milei, y profundizó así una crisis institucional que no estaba en la agenda oficial del Gobierno. El funcionario redobló la apuesta y lanzó: «Que arme su partido y compita».
El trascendido del pedido de renuncia no habría sido planificado ni autorizado por la cúpula libertaria, aunque tampoco lo desautorizaron. En el entorno presidencial remarcaron que Santilli «está en su rol de defender al Presidente» luego de que Villarruel cuestionara públicamente la salud mental de Milei.
La respuesta de la Vicepresidenta llegó horas después a través de sus redes sociales. Sin mencionar a Santilli, pero con destinatario inequívoco, lo acusó de pertenecer a «la casta política» y de «conspirar contra el orden republicano», al tiempo que reivindicó el mandato popular que la ubicó en la fórmula de 2023.
UN CONFLICTO DE LARGA DATA
La tensión entre Milei y Villarruel no es nueva, pero la escalada ahora alcanzó un nivel inédito. En el oficialismo admiten que el planteo expone un problema de fondo: tanto el Presidente como la Vice fueron electos por voto popular, por lo que exigir su renuncia equivale, en gravedad institucional, a pedir la salida del propio Jefe de Estado.

