Axel Kicillof pisará suelo correntino. La agenda que confirmó su ministro de Gobierno, Carlos Bianco, incluye la firma de convenios interministeriales con la Provincia -en materia de seguridad, desarrollo agrario y Escuela de Gobierno-, y un encuentro institucional con el gobernador, Juan Pablo Valdés. Luego, la presentación de un libro de su autoría en la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional del Nordeste (Unne).
Una jornada apretada que, leída entre líneas, tiene mucho más para decir de lo que dice en voz alta. Es que la visita no es un hecho aislado, sino parte de un diseño estratégico para nacionalizar la figura del Gobernador bonaerense con la mirada puesta en las presidenciales de 2027.
Kicillof y su entorno insisten en que no están en campaña ni lanzados formalmente a la carrera presidencial, pero cada movimiento se lee en clave electoral. Corrientes es, en ese mapa, una parada que tiene más peso del que aparenta.
LA FOTO QUE VALE MÁS QUE MIL PALABRAS


Lo más sobresaliente de la visita será el encuentro con el gobernador, Juan Pablo Valdés, so pretexto de firmar convenios. El dato no es menor: el encuentro con el Gobernador radical tendrá lugar una semana después de que el presidente del Foro de Intendentes Radicales, Maximiliano Suescun visitará a Kicillof en La Plata, reunión que disparó rumores de alianza que el propio Foro se apresuró a desmentir.
Al enterarse de la presencia de Kicillof en Corrientes, el ministro del Interior, Diego Santilli ironizó: «¿Ahora es gobernador de Corrientes? Me parece que hay que regalarle un GPS». La chicana del funcionario nacional revela algo que en la política argentina pocas veces se dice tan claramente: que la foto entre Kicillof y Valdés incomoda, y que el tablero se está moviendo.

