Tenemos, ambos, el privilegio de haber pasado, con años de diferencia, por los claustros del Colegio Nacional de Buenos Aires (dependiente de la UBA), cuyo ingreso es sumamente restrictivo y está precedido por un examen muy exigente, al igual que los seis años de cursada del Secundario. Siendo este el colegio de mayor prestigio y el más antiguo del país, quienes pasamos por sus aulas, aun en tiempos distintos, somos parte de una cofradía con códigos propios.
Dicho esto, debo expresar la satisfacción por la llegada de Axel. Hoy, el peronismo te recibe en Corrientes con la esperanza de que seas capaz de cumplir con la promesa de «nuevas canciones», reforzando una identidad propia que interprete la necesidad de una construcción colectiva acorde a la responsabilidad de los tiempos.
Hablar de unidad parece redundante. Es el camino, pero debe tenerse en claro el concepto de la misma. No pasa precisamente por una foto ni por acuerdos de superestructura que tanto el peronismo como la sociedad rechazan por ser más de lo mismo.
En el 2027 tendremos, en Corrientes, dos elecciones distintas con reglas de juego diferentes.
La primera, solo legislativa y con un arcaico sistema de una cuasi Ley de Lemas, se llevará a cabo el último domingo de mayo. Encuentra al partido desmembrado como consecuencia de una interna amañada, digitada por una Intervención que, como otras, solo respondió al interés de una conducción nacional enfocada en rapiñar cargos electivos de la peor y más desprolija forma. Instamos a que, desde Buenos Aires, mantengan la prescindencia y tratemos de que, nuevamente por falta de reglas claras, el proceso no se judicialice.
La segunda, el último domingo de octubre, serán las nacionales, donde no solo se elegirá Presidente sino que, en el caso de Corrientes, además de diputados también se votarán senadores nacionales. Una elección que, mal que le pese a muchos, será precedida por las Paso y se hará con Boleta Única.
Tu presencia en Corrientes constituye la primera avanzada de un compañero que no oculta su intención de ser el candidato del peronismo. Quizás haya otros, o no. Hoy, prima facie, sos el que mejores condiciones objetivas tiene para una lucha que no será fácil, y donde la organización, la definición del discurso y los pasos en pos de la unidad serán claramente definitorios de las reales posibilidades.
Saludo tu decisión de salir al ruedo, de bajar a Corrientes, y exhorto a los compañeros a que asuman actitudes positivas, desprovistas de egoísmo y mezquindades que serán condenadas por la base peronista que quiere un Norte de esperanza.
En esta exhortación incluyo, particularmente, a Cristina y a La Cámpora, y refuerzo el pedido al compañero Gobernador para que marque territorio, corte el cordón umbilical y haga efectivas las «nuevas canciones», para que lleguen, incluso, al segmento no peronista.
En este marco es necesario asumir errores; existe la necesidad de una autocrítica. Si queremos resultados distintos, debemos reconocer que nos hemos equivocado y que perdimos el acompañamiento de las mayorías.
Cristina debe entender su lugar. Tiene la obligación de acompañar desde atrás, cediendo la centralidad que, a esta altura, es altamente inconveniente si queremos mostrar algo distinto. Y además, porque su protagonismo abroquela al inmenso segmento no peronista del electorado.
Yo, en lo personal, y aunque no lo descarto, quiero primero verlo avanzar a Axel para ver si nos convence. Por eso vuelvo al inicio: la unidad no pasa por una foto, y menos con actores que acarrean un desgaste. Queremos proyectar algo nuevo, y es justo decir que el Gobierno de Kicillof es visto como una administración ordenada, lo cual, en estos tiempos, no es poca cosa.
La señal más clara que el peronismo puede pedir a Axel es que entienda que la unidad pasa por dar igualdad de oportunidades. Algo lógico que Cristina no ha entendido, porque ha antepuesto el logro de candidatos a legisladores digitados a la conveniencia de abrir la libre competencia para juntar más votos para la candidatura presidencial.
Un anuncio claro e impostergable de Axel, si quiere dar algo más que señales, es el compromiso público de que no habrá más boletas cortas en las Primarias; una triquiñuela de mal gusto que ha llevado a que el peronismo, con estas prácticas sectarias, haya pasado de tener 18 gobernaciones con Menem a solo 6 en la actualidad, a perder la mayoría en Diputados y a dejar de controlar la Cámara alta, llegando a la menor cantidad de senadores desde 1983 a la fecha.
A la postre, no se trata de un acto de generosidad, sino de inteligencia, porque ello permitiría que, en las Primarias, cuatro o cinco listas de legisladores nacionales no solo compitan democráticamente entre sí con reglas de juego igualitarias, sino que, además, sumen para el candidato presidencial.
José Rodolfo Martínez Llano

