Realizada por un grupo estudiantes, esta pieza audiovisual aborda la realidad de las mujeres invisibilizadas por el sistema, cosechando salas llenas y una destacada recepción en prestigiosos festivales nacionales. El cine no solo narra historias, a veces se convierte en un espejo urgente de la realidad social. Este es el camino que eligieron transitar un grupo de compañeros que hoy cursa el tercer año de la Tecnicatura en Diseño de Imagen, Sonido y Multimedia de la Facultad de Artes, Diseño y Ciencias de la Cultura de la Universidad Nacional del Nordeste.
Lo que comenzó como un trabajo práctico para la materia Seminario taller de integración imagen, sonido y multimedia 2, se transformó en Las que sostienen, un emotivo cortometraje documental que aborda una de las problemáticas recientes más sensibles: el fin de la moratoria previsional y la desprotección estatal hacia las mujeres que dedicaron su vida a las tareas de cuidado. «La verdad que no teníamos tantas expectativas porque sabíamos que estábamos tocando un tema sensible», reconocieron.
La chispa inicial surgió de una preocupación colectiva: todos los integrantes del grupo contaban en sus entornos con madres, abuelas o conocidas que habían logrado jubilarse gracias a la moratoria. Ante la caída de este beneficio, los estudiantes decidieron afinar la mirada hacia lo invisible: ¿qué valor real tiene el trabajo doméstico y de cuidado no remunerado?

BÚSQUEDA
El proceso de rodaje no estuvo exento de dificultades. Encontrar a las protagonistas costó semanas debido a la profunda naturalización que las propias mujeres hacen de su esfuerzo diario. A esto se sumó el temor real de quienes ya percibían el beneficio previsional, quienes manifestaban vergüenza o miedo a que el Estado les quitara el derecho por brindar su testimonio ante una cámara.
De a poco y con dedicación, el grupo consolidó las historias centrales. Así llegaron a Zulma, una mujer de Resistencia que debió endeudarse para poder acceder a su jubilación, y a Rosana Gómez, residente de Corrientes que, tras insertar su vida tardíamente en el mercado laboral informal y en la gestión cultural, hoy continúa luchando ya que le restan 10 años de aportes.
Técnicamente, el rodaje implicó un esfuerzo cooperativo y a pulmón. Con equipos prestados de la facultad o de conocidos y gastos de traslado solventados por sus propios bolsillos para registrar testimonios en diferentes locaciones provinciales, los cuatro integrantes se dividieron los roles de dirección, guion, producción, cámara y sonido, aunque en el set terminaron haciendo «todos un poco de todo».
FESTIVALES
El estreno oficial se vivió «como una locura» en una muestra de fin de año de la propia facultad. Con una sala repleta, los meses de encierro frente a la computadora cobraron sentido absoluto al ver llorar, reír y aplaudir de pie a espectadores desconocidos y a compañeras de cursada que vieron reflejadas allí las trayectorias silenciosas de sus propias madres y abuelas.
Pronto, el documental rompió las fronteras de las proyecciones habituales en espacios locales como el Guido Miranda de Resistencia o centros culturales de Corrientes. La obra comenzó a ser seleccionada de manera consecutiva en prestigiosos festivales nacionales, abriéndoles la puerta para participar en Buenos Aires y en Cosquín, Córdoba. Este recorrido nacional significó un choque cultural y formativo muy enriquecedor en el que intercambiaron experiencias diversas con otros estudiantes y realizadores audiovisuales del país.
Tras ser galardonado en Buenos Aires con una Mención Especial en la categoría Mejor Corto Documental en el ciclo Enerc se proyecta con una proyección en el emblemático Cine Gaumont y tras pasar por el Festival de Cine Regional Guacaras, en la Selección de Cortos Universitarios el fin de semana pasado el proyecto sumó un nuevo hito federal: el sábado 23 cruzó el país para presentarse en la selección oficial de Cine en grande, el Festival Bi-Nacional de cine de Tierra del Fuego donde ganó el primer premio.

EQUIPO
La producción audiovisual es el resultado de un trabajo en equipo conformado por estudiantes y realizadores de Chaco y Corrientes: María José Gutiérrez en producción, Lautaro Rosciani en la dirección de fotografía, Marcelo Latyn Schiavon en la dirección de arte, Isabella Giacomello en el sonido directo y Maximiliano Vigay González en montaje.
«Hacemos cine para movilizar, para denunciar, para compartir miradas e ir construyendo un mundo mejor para todos», concluyen con orgullo mientras planifican, siempre en grupo, su próximo cortometraje enfocado en el eje de la memoria a 50 años de hitos históricos regionales, finalizó la directora.
CONTACTO
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