En una región donde la citricultura representa el motor de las economías locales -con más de 142.000 hectáreas plantadas en el país y una producción que supera las 3,4 millones de toneladas-, la eficiencia en el manejo de nutrientes es la frontera que separa la rentabilidad del estancamiento. Bajo esta premisa, Leonardo Borzatto, Milton Matijasevic y Federico Burghardt presentaron su Trabajo Final de graduación en la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional del Nordeste (Unne), logrando un diseño que podría revolucionar el trabajo en el campo correntino y regional.
Se trata de una fertilizadora localizada de precisión para sólidos granulados, diseñada específicamente para frutales perennes. El proyecto no solo les valió el título de Ingenieros -Mecánicos en el caso de Borzatto y Matijasevic, y Electromecánico para Burghardt-, sino que ofrece una solución técnica a un problema histórico: la ineficiencia de la aplicación manual y el desperdicio de las máquinas convencionales.
EL FIN DE LAS
CUADRILLAS
MASIVAS
Actualmente, muchas explotaciones del NEA dependen de cuadrillas de diez o más operarios para aplicar fertilizantes (como Urea, el Fosfato Diamónico o Monoamónico, el Cloruro de Potasio y las mezclas complejas de tipo NPK) de forma manual. Si bien este método es «localizado», conlleva costos altísimos en jornales y una falta de uniformidad alarmante en las dosis por planta.
«El desafío fue diseñar un sistema que equilibre precisión agronómica y simplicidad operativa», explicaron los autores. El equipo diseñado reemplaza la labor de ocho personas, manteniendo el mismo rendimiento de 2,5 hectáreas por hora pero con una precisión quirúrgica, depositando el nutriente exactamente en el área de absorción radicular (bajo la copa del árbol) y evitando la dispersión lateral que alimenta malezas o se pierde por lixiviación.
TECNOLOGÍA Y
VIABILIDAD
ECONÓMICA
El desarrollo no fue solo teórico. Los jóvenes profesionales utilizaron el software SolidWorks para el modelado paramétrico en 3D y realizaron simulaciones de análisis estructural por elementos finitos (FEA), garantizando que la máquina soporte las duras condiciones de operación en el terreno.
El análisis de costos es, quizás, el punto más sólido del proyecto:
Ahorro diario: la diferencia en costos de mano de obra (tomando como base las escalas de Uatre) es de 159.204,59 pesos por jornada.
Amortización rápida: con un costo de construcción estimado en 21.908 dólares, la máquina se paga sola en aproximadamente dos años, trabajando apenas 90 días por ciclo productivo.
DISEÑO VERSÁTIL
Bajo el asesoramiento de los ingenieros Marcos Chabbal y Ramón Hidalgo (docentes de Ciencias Agrarias e Ingeniería), el prototipo fue pensado con una lógica escalable. Aunque el foco inicial son los cítricos, el diseño contempla su adaptación inmediata a otros cultivos de alto valor en la región como la palta, el mango, el pecán y el durazno.
Este avance reafirma el rol de la universidad pública como usina de soluciones para el sector privado. Aunque en el ámbito académico muchos proyectos quedan en el plano del diseño, la solidez técnica y el bajo tiempo de amortización de esta fertilizadora la posicionan como una herramienta de adopción casi obligatoria para el productor que busque dar el salto hacia la agricultura de precisión.

