El 3 de mayo es el Día de la Santísima Cruz de los Milagros, fiesta patronal de Palmar Grande que la tiene por protectora de la localidad, patronazgo sobre el cual la historia señala su origen desde la tumba de Curuzú José, es decir de la Cruz José y un milagro atribuido a él.
Las celebraciones comenzaron con la Novena que concluyó ayer, las que se intensificaron estos tres últimos días con los festejos del Día del Trabajador.
Además de toda la atención puesta en la Capilla y el madero venerado de Curuzú José, el Municipio con ayuda de vecinos vistieron de fiesta a la localidad, como que junto a la Dirección Provincial de Energía de Corrientes (Dpec) se repuso alumbrado público en distintos sectores e incluso se lo amplió, como informó en su Facebook Redes Sociales Caá Catí, todo para recibir la llegada del 2 y 3 de mayo, fechas en las cuales se congrega una multitud de vecinos y visitantes.
RELATO DE
SUS ORÍGENES
Como muchos otros pueblos correntinos no cuenta con acta de fundación y tampoco fecha precisa ya que su vecindario se formó espontáneamente con gente de los campos de la zona del departamento General Paz, según los relatos de su historia.
El relato popular cuenta que el Patronazgo del pueblo, hoy la Cruz de los Milagros, surge a partir de que un hombre desconocido, recala mal herido después de la batalla de Vences (27 de noviembre de 1847) por el campo de un vecino. Los lugareños lo protegen, lo curan y el hombre se aquerencia. Se llamaba José. Resultó ser un hombre sano, virtuoso… hasta que un día se muere y lo sepultan en un sector del campo. Un día el dueño del establecimiento La Estancia, -como se dice se llamada- había preparado una tropa y cuando fueron al día siguiente a buscarla para arrearla, no encontraron ninguna cabeza, ocasión en la que advirtieron que la tumba de José no tenía ninguna cruz. Entonces, el patrón del lugar dijo: «Yo le hago una promesa, que con el mejor poste de mi rodeo vamos a hacer una cruz», y al día siguiente apareció la tropa íntegra. Dijeron los peones asombrados: «Parece que José tiene crédito allá arriba».
Fue así como Curuzú José (Cruz de José) adquiere fama. Primero estaba sepultado en una casa, y luego se lo trasladó al cementerio. Hasta que llegó el requerimiento de hacerle una Capilla y adquiere el prestigio de apellido «ignorado». Así es como le hacen una Capilla en el cementerio de Palmar, la que se derrumbó dos veces. En 1942 se hace una Capilla bien hecha, en casa de Catalina Franco de Esquivel: Capilla de Curuzú José, que es la actual, que más tarde se amplía con una casa parroquial.
El obispo de Corrientes de entonces, monseñor Francisco Vicentín (en funciones desde 1935 hasta 1972), estaba en una campaña de blanquear la situación de los cultos, entre otros los que se profesaban a Baltazar, San La Muerte, entre otros; y es así que el padre Araujo Triay, de la costa del Uruguay, habla con una persona influyente del lugar, Olegario Mouriño, y deciden reemplazar el nombre de la Capilla de Palmar Grande y que se consagre a la Santísima Cruz de los Milagros.

